Un año de pesadilla

La violencia cruel y despiadada del narcotráfico dominó la atención de los mexicanos en el 2011. Y cuando no fueron los narcos, el temor a los secuestros y a la delincuencia indiscriminada alimentó el sentido general de inseguridad pública.

El presidente Felipe Calderón insistió en repetidas ocasiones demostrar que hay otros países con un índice de delincuencia más elevado que México. Pero los más de 12,000 asesinatos ocurridos en el 2011, contabilizados por el diario Reforma, refleja la intensidad de la guerra que mantienen los cárteles entre ellos por dominar ciudades y regiones, y la militarización del conflicto por parte del gobierno para combatir las mafias.

Por otra parte, la economía mexicana ha mostrado avances en términos macroeconómicos con un crecimiento del PIB de 4%, según la CEPAL, y con un aumento de sus reservas.

Sin embargo, ese panorama positivo -que ha hecho que el Fondo Monetario Internacional recurra al apoyo mexicano en el rescate de Europa- no se ha traducido en mejoras en la calidad de vida de los más pobres y necesitados. Esta es una deuda que sigue pendiente.

Por otra parte, el cierre del año está marcado por el acomodo de piezas de cara a la elección presidencial del 2012. El PRI- a diferencia de sus rivales PRD y PAN- mostró que todavía no puede lidiar con un proceso democrático para elegir a su candidato presidencial y digitó la candidatura de Enrique Peña Nieto. Esta ya es una mala señal de parte de quien encabeza las encuestas.

El Estado y las instituciones mexicanas enfrentaron el 2011 numerosos retos que amenazan directamente su integridad. El año que cierra ha sido una pesadilla para México, esperamos que el 2012 traiga cambios para mejor.