Mayor transparencia

La elección primaria republicana en Carolina del Sur está sirviendo de ejemplo del impacto negativo en la campaña política que tienen los supercomités de acción política (superpacs), que vuelcan gran cantidad de dinero en favor de un candidato sin tener que revelar el origen de los fondos.

Una controvertida decisión de la Corte Suprema de Justicia en 2010 abrió las puertas para la creación de estos comités que pueden ilimitadamente dar dinero siempre que no haya coordinación ni enlace con la campaña del candidato que quieren ayudar.

De esta manera, dos ‘supercpacs’ simpatizantes de los candidatos Mitt Romney y Newt Gingrich llevan gastado casi cuatro millones de dólares, principalmente en atacar al rival, una cantidad superior a lo que han gastado oficialmente en el estado sureño ambos candidatos combinados.

Los californianos conocemos bien las campañas, por ejemplo, para una iniciativa electoral en que no queda claro a primera vista quienes son los que respaldan y pagan por la publicidad. La ley estatal es más exigente en cuanto a transparencia, pero igualmente es insuficiente.

El proyecto de ley AB 1148, California DISCLOSE Act, de la asambleísta Julia Brownley es un paso adelante en la transparencia del proceso. La medida, que está en el Comité de Asignaciones de la Asamblea exigirá que los nombres y logotipos de los tres donantes más importantes aparezcan en todos los anuncios, incluso los de televisión.

Esperamos que los legisladores respalden el derecho de los electores a la información apoyando la AB1148 y no sucumban a otros intereses que, incluso, hayan sido donantes de sus propias campañas.

La medida ayudará en gran parte para que el votante comprenda los intereses detrás de un candidato o una iniciativa electoral y pueda sacar sus propias conclusiones a la hora de votar.

La Corte Suprema de Justicia estableció hace mucho tiempo que dar dinero a una causa o candidato es un acto de libertad de expresión. Si ya es prácticamente imposible reducir la cantidad de dinero en la política, por lo menos que el electorado sepa con claridad de donde proviene.