Funeral estremece a España

Galicia entrega su último adiós a quien fuera su presidente regional por 16 años
Funeral estremece a España
El presidente Mariano Rajoy y su esposa Elvira Fernández (c), acompañados por expresidentes de la Xunta, durante velorio de Manuel Fraga.
Foto: EFE

SANTIAGO DE COMPOSTELA, España (EFE).- El funeral celebrado por el histórico dirigente conservador Manuel Fraga Iribarne congregó ayer en Santiago de Compostela al poder político español, encabezado por el presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

Galicia dio su último adiós de manera oficial al que fuera su presidente regional durante casi 16 años, en una ceremonia oficiada en la catedral de Santiago, con un posterior acto en la Plaza del Obradoiro, que fue escenario de las tomas de posesión de sus cuatro mandatos y en la que ayer volvieron a sonar las gaitas en su honor.

Desde los primeros bancos de la catedral asistieron a este funeral institucional organizado por la Xunta (gobierno regional de Galicia) el presidente Rajoy y el mandatario autonómico, Alberto Núñez Feijóo.

Junto a ellos estuvieron, entre otros, los ministros de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; de Sanidad, Ana Mato; y de Fomento, Ana Pastor; y los tres expresidentes de la Xunta, Fernando González Laxe, Gerardo Fernández Albor y Emilio Pérez Touriño.

Posteriormente, unos doscientos gaiteiros acompañaron una versión cantada del himno de Galicia después de la emisión en una pantalla gigante de un vídeo titulado “In memoriam 1922-2012”, realizado con fotos de Fraga.

El histórico dirigente conservador Manuel Fraga falleció el 15 de enero, a los 89 años de edad, a consecuencia de un fallo cardíaco después de que su delicado estado de salud se agravase en la semana previa.

Manuel Fraga, que fue enterrado dos días después en la localidad de Perbes (A Coruña), ocupó diversos cargos en la dictadura franquista (1939-1975), la Transición y la democracia y es uno de los “padres” de la Constitución de 1978.

Fundador del gobernante Partido Popular (PP, centroderecha) el dirigente conservador murió apenas dos meses después de dejar la política, a la que se había dedicado durante 60 años.