Victoria del individuo

Los avances tecnológicos han transformado el mundo, pero eso no significa que hayan cambiado la protección constitucional del individuo contra la intrusión gubernamental.

La decisión de ayer de la Corte Suprema de Justicia es una importante victoria para todos los estadounidenses. El fallo por unanimidad dice que las autoridades no tienen derecho a colocar un GPS en el vehículo de un sospechoso de un delito sin tener una orden de cateo.

El caso en específico se refiere al dueño de un club nocturno del Distrito de Columbia, sospechoso de traficar cocaína. La policía le colocó un GPS a su Jeep y por cuatro semanas lo siguió a través del sistema satelital, obteniendo pruebas que luego condujeron a su arresto, juicio y condena. Un tribunal de apelación anuló el caso y el Alto Tribunal ratificó la decisión.

Los fallos unánimes son inusuales en esta Corte Suprema dividida entre conservadores y liberales. En este caso todos los jueces llegaron a la misma conclusión, aunque por caminos distintos a la conclusión de que la acción policial infringe la Cuarta Enmienda de la Carta de Derechos de la Constitución, que protege a la gente de cateos y revisiones que no sean razonables al igual que exige una orden judicial respaldada por una probabilidad de causa.

Esta es una victoria importante para la protección del individuo, pero su alcance es limitado. El Alto Tribunal todavía debe decidir cuál es la expectativa de privacidad en relación con la orden judicial en los casos que haya una vigilancia por remoto que no exija a la policía instalar algún tipo de equipo como el caso del GPS. La intrusión del gobierno en la propiedad privada -para instalar el GPS- fue el principal argumento de los jueces más conservadores.

La tecnología ha elevado la calidad de vida de todos mejorando las comunicaciones, el avance continuará pero, al menos por hoy, eso no le da al gobierno el derecho de cambiar las garantías individuales que han existido por siglos.