Soñadores oran en la oficina del senador Gardiner

“Sabemos que la oración es poderosa, la oración mueve montañas y puede hacer que a estos legisladores se les ablande el corazón y les permita a todos los estudiantes sin importar su condición o estatus migratorio gozar de los mismos derechos y acceso a la educación”, dijo Evelyn Rivera
Soñadores oran en la oficina del senador Gardiner
Confiados en el poder de la oración y en que la perseverancia trae sus frutos, estos dos estudiantes conversan a las afueras de la oficina del senador Andy Gardiner.
Foto: LA PRENSA / IZA MONTALVO

Ataviados con un birrete azul de graduación, estudiantes, junto a varios activistas de organizaciones pro-inmigrantes, entraron poco antes del mediodía al interior de la oficina del senador republicano Andy Gardiner donde se unieron en un círculo de oración.

“Confiamos en la voluntad de Dios, lo pedimos en el nombre del Señor, amén”, concluyó Jorge Alberto Pérez, estudiante de Orlando, de 19 años y de padres mexicanos ante la mirada de la secretaria del legislador de Orlando y varias cámaras de televisión. “Quiero ayudar a mis amigos y compañeros a que puedan llegar donde yo estoy”, explicó Pérez.

Cada uno dirigió un mensaje a la secretaria de Gardiner, quien les respondió que le comunicaría de la visita. No es la primera vez, que estudiantes y activistas inmigrantes realizan vigilias, visitas, marchas en las oficinas de legisladores en busca de una resolución al debate por una reforma migratoria justa.

Esta vez el objetivo de los visitantes habría sido tratar de persuadir al líder de la mayoría en el Senado de la Florida, para que apoye dos propuestas legislativas (SB106 HB81) que le harían el camino más fácil a estudiantes nacidos en E.U. de padres indocumentados. Tal iniciativa les concedería acceso a una educación universitaria, evitando que por su condición migratoria, se vean obligados a pagar el triple del costo de una matrícula.

Hace apenas dos días, un comité del Senado, enterró ambos proyectos de ley, afectando directamente a un promedio de 190,000 estudiantes indocumentados que viven en el estado, según el grupo Students Working for Equal Rights.

“Los costos de matrícula se determinan basados en requisitos de residencia e impuestos”, advirtió la organización en un comunicado. “Una situación que ha creado una laguna jurídica que le niega elegibilidad no solamente a estudiantes de padres indocumentados, sino a personas que sus padres están ausentes, divorciados o encarcelados”.

Evelyn Rivera y Eli García se cuentan entre las afectadas. García quiere ser sicóloga, pero pagando casi $3,000 por una sola clase cada semestre, hace que su sueño se vea cada vez más lejano. Sin embargo, ambas no pierden la fe.

“Sabemos que la oración es poderosa, la oración mueve montañas y puede hacer que a estos legisladores se les ablande el corazón y les permita a todos los estudiantes sin importar su condición o estatus migratorio gozar de los mismos derechos y acceso a la educación”, dijo Rivera organizadora y estudiante indocumentada radicada en Orlando.

Rivera, aspirante a convertirse algún día en abogada de inmigración, se graduó en el 2007 de la escuela Lake Brantley en Altamonte Springs y desde entonces, poder estudiar en la universidad, se le ha hecho cuesta arriba. “Este año no pude estudiar porque no podía pagar”.

El próximo martes, Rivera, junto a otros 20 estudiantes, viajarán hasta Tallahasse, para hablar con Gardiner personalmente.

“Esperamos que el senador reciba este mensaje, son estudiantes que tienen un sueño y un futuro por delante que ven tronchado injustamente”, dijo Víctor Sánchez, presidente del Consejo Sindical para el avance del trabajador Latinoamericano (LCLAA) en el centro de la Florida.