Crece presión contra la FHFA

Legisladores quieren prevenir ejecuciones hipotecarias
Crece presión  contra la FHFA
Cientos de familias buscaban ayuda para la modificación en 2011, en Los Ángeles.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

WASHINGTON, D.C.-Se ha convertido en una piedra de tope en Washington. Edward DeMarco, director interino de la Dirección Federal de Financiación de la Vivienda (FHFA), tiene molestos a la Administración y parte del Congreso, por su negativa de reducir la deuda de propietarios con préstamos respaldados por Freddie Mae y Fannie Mac.

Entre los expertos en el mercado inmobiliario existe un consenso respecto a la necesidad de medidas más agresivas para sacar al país de la crisis hipotecaria. Entre ellas la reducción de la deuda, parece una solución viable, para millones de propietarios que se encuentran bajo el agua, es decir que deben más del valor actual de sus casas.

Ese fue precisamente, uno de los puntos más relevantes en el reciente acuerdo entre el gobierno y cinco instituciones financieras, difundido este año, consistente en 25,000 millones de dólares, de los cuáles 17,000 millones estaban destinados a disminuciones en el balance de hipotecas.

El problema es que los préstamos respaldados por Freddie Mac y Fannie Mae no estaban incluidos. Las mismas instituciones que fueron rescatadas gracias a 183,000 millones de dólares, que salieron de los contribuyentes en 2008.

En una audiencia celebrada esta semana en el Senado, DeMarco, quien por su cargo controla las hipotecas de los dos gigantes financieros, se mantuvo firme en su posición de no ceder a una disminución de la deuda.

“Al hacer esto no se estaría velando por los mejores intereses de las empresas”, dijo. “FHFA tiene la responsabilidad de encontrar todas las acciones prudentes para prevenir ejecuciones hipotecarias. Refinanciamiento, modificación de la longitud de los préstamos, son más efectivos en mantener a las personas en sus hogares, sin incrementar los riesgos de pérdida para Fannie y Freddie”, enfatizó.

Un argumento que no cuenta con respaldo de la Administración ni parte del Congreso. De hecho, el mismo Secretario de Vivienda Shaun Donovan, aseguró en una audiencia en el Congreso realizada esta semana, que reducir la morosidad de propietarios bajo el agua, pero al día en sus pagos, sería una gran ayuda.

En una carta enviada el 27 de febrero, 116 legisladores demócratas encabezados por Zoe Lofgren (D-CA) pidieron a DeMarco que cambiara su posición.

“A pesar de la opinión de expertos, se ha rehusado a permitir una reducción en la deuda, incluso en casos donde se ha demostrado que hacerlo protegería los intereses de los contribuyentes a largo plazo”, especificó la misiva.

Ahora, los llamados han ido incluso mucho más lejos de Washington. La procuradora general de California Kamala Harris, se ha sumado a las voces que piden cambios inmediatos, entre ellas diversas organizaciones de derechos civiles.

“Nos hemos estado reuniendo con DeMarco. Él ha sido bien claro en que no se moverá en este tema. Pero vamos a seguir insistiendo. Ha sido muy frustrante su nivel de recepción”, aseguró Graciela Aponte, experta en vivienda del Consejo Nacional de la Raza.

“La reducción de la deuda tiene sentido especialmente para zonas como California y Nevada, donde el precio de las propiedades se infló demasiado en un momento y ahora ha caído estrepitosamente”, agregó.

“No sé realmente si la renuncia de DeMarco ayudaría o no. No está claro cómo se podría reemplazar. Es bastante improbable que el Congreso apruebe a un nominado”, comentó Jordan Eizenga, economista del Centro para el Progreso Americano.

“Las decisiones que se han tomado, han sido demasiado lentas. No ha habido una urgencia para resolver este problema. Creemos que debería haber un plan grande que cubriera Freddie Mac, Fannie Mae y FHFA”, enfatizó Edmundo Hidalgo, presidente de Chicanos por la Causa.

“La reducción del principal es una opción que debe ser parte. La gente no quiere perder su casa. Aunque saben que están muy por debajo del valor de lo que deben, no quieren hacerlo”, insistió.

Para este año, de no realizarse nuevos cambios en el mercado inmobiliario, se espera que miles de viviendas experimenten ejecuciones hipotecarias. Por ahora, las opciones políticas parecen limitadas, mientras la incertidumbre aumenta.