Pandillas hispanas azotan Oceanside

La víctima más reciente fue un joven de 17 años que vendía flores.

Flores

Flores Crédito: EFE

San Diego (EFE).- El asesinato de un joven hispano de 17 años el domingo pasado frente a casa de su tía es la última manifestación del resurgimiento de la violencia relacionada con pandillas en el sector de Oceanside, al norte de San Diego.

Consejeros estuvieron presentes hoy en la Preparatoria Oceanside a fin de proveer de consejería a los compañeros del joven fallecido, Antonio Carachuri Pérez, junto con los miembros del personal.

“Era un buen muchacho, no se metía con nadie. Me ayudaba a vender flores por el vecindario. Todos lo conocían como el niño que vendía flores”, dijo a Efe su mamá, María Pérez, quien lo crió junto con sus cuatro hermanos en Oceanside.

Pese a que su madre dijo que Carachuri Pérez no pertenecía a ninguna pandilla, el teniente de la policía de Oceanside, Joe Young, emitió un comunicado ayer en el que aseveró que el crimen está asociado con pandillas, aunque sin dar más detalles al respecto.

El asesinato fue el segundo en dos semanas en Crown Heights, y sigue también al ataque contra un entrenador de fútbol ocurrido ocho días antes que lo dejó con heridas de gravedad.

“No sabemos quién es el responsable. Estaba muy oscuro y no pudieron verlo. Hemos pedido a los detectives que hagan algo porque no nos merecemos esto. ¡Queremos justicia!”, dijo Pérez.

Estos incidentes muestran los efectos del poder de las pandillas asociado con el tráfico de drogas controlado por la Mafia Mexicana, pese a un golpe dado en su contra a principios de enero por la fiscal federal del distrito del sur de California, Laura E. Duffy, que involucró los arrestos de 118 de los miembros.

Un grupo de mujeres del vecindario se ha organizado para caminar juntas por las calles, cruzando el puente de la carretera 5, territorio que divide zonas de influencia de pandillas hispanas, rumbo a sus clases de ejercicio en el Centro de Personas de Tercera Edad de Oceanside.

Las mujeres han presentado la caminata como una muestra de solidaridad mutua, para combatir el miedo y para enviar un mensaje de que no están intimidadas.

Afuera de ese centro, donde las clases comenzaron hace dos meses, el pasado 2 de marzo dos hombres dispararon contra un entrenador voluntario de fútbol cuya identidad se reserva por seguridad.

Carachuri Pérez murió el domingo pasado por la madrugada a las afueras de la casa de su tía Roberta en Grant Street, sin que se hayan dado arrestos en el caso.

Según su familia, el joven se encontraba en compañía de sus primos cuando una persona que caminaba frente a la casa le disparó en el abdomen.

De acuerdo con la Policía de Oceanside, la violencia relacionada con las pandillas fue casi inexistente en la década de 2000, en contraste con los ochenta y noventa cuando era extrema.

Sin embargo, desde diciembre de 2010 y hasta julio de 2011 se dieron cuatro homicidios relacionados con las pandillas en la ciudad, y tres más en lo que va del año.

El 2 de enero el joven de 20 años Stephen Board fue encontrado con un disparo mortal frente a una vivienda, mientras que el pasado 4 de marzo Samuel Quintana Zamudio, de 25 años, murió a consecuencia de heridas cuando fue apuñalado en una fiesta.

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