Vender le fascina

Adela Beltrán está al frente de su corporación

Vender le fascina
Adela Beltrán
Foto: suministrada

Adela Beltrán siguió al pie de la letra el consejo que le dio su mamá: que trabajara duro para que nunca tuviera que depender de un hombre.

“Como mi papá no le daba [suficiente] dinero, abrió su propio negocio”, contó Beltrán, quien desde muy pequeña se convirtió en el brazo derecho de su progenitora, una mujer emprendedora que tenía tiendas de abarrotes, una en Guadalajara y otra en La Barca, ambas en el estado de Jalisco, México.

Beltrán estaba encargada de la tienda de La Barca, de donde es originaria. Tenía apenas 12 años, pero como aparentaba más edad, la gente la respetaba y la apreciaba.

“Vender me fascinaba; en la tienda me iba muy bien”, dijo Beltrán, cuya labor sirvió para que todos sus hermanos mayores estudiaran una profesión.

Su abuela, que vivía en Estados Unidos, quería que los nietos conocieran este país, y así fue como Beltrán llegó con una visa y con planes de trabajar un poco para juntar “muchos” dolares y regresar a ampliar su negocio.

“Pero cuando llegué me di cuenta de que no era así, que no era tan fácil ganar dinero, pero decidí quedarme”, dijo.

Entonces puso manos a la obra y comenzó a trabajar, hace más de 20 años, en un taller de costura, donde aprendió a hacer de todo.

“Cuando me casé y me mudé de donde vivía se enojaron mucho [los dueños del taller], y es que a mí me gusta dar todo lo que pueda en el trabajo”, sostuvo Beltrán.

Ya casada se dedicó a vender ropa, y le iba muy bien, hasta que se le ocurrió comprar un negocio de venta de autos en el este de Los Ángeles, el que, con muchos trabajos pudo sacar adelante. Su lote tenía capacidad para unos 15 o 20 carros.

Pero como nunca ha sido conformista, hizo todo lo posible por agrandar su negocio, que tuvo que trasladar a Downey, donde ahora posee una empresa en la que trabajan casi 20 empleados.

“Mi esposo me decía, ‘estás loca, te gustan los problemas’. Pero yo, aunque tenía mucho estrés no le decía, y es que yo tengo mucha fe”, confesó la empresaria de 50 años y madre de cinco hijos.

Actualmente, Beltrán administra su propia corporación, que consta de los negocios America Auto Sales y Paramount Auto Center. “Le puse ganas a aprender ingles; desde niña quería ser empresaria, soñaba con eso”, dijo Beltrán, quien a pesar de la reciente recesión pudo sacar sus negocios adelante. “Perdí mucho dinero, pero aquí seguimos”.