La misa en el cerro del Cubilete

SILAO, Guanajuato.- El día de hoy, cuando Benedicto XVI se ponga a los pies del cerro del Cubilete para oficiar la Santa Misa, apenas poco después de apreciar la majestuosidad del monumental Cristo Rey que se encuentra en el lugar, enviará un nítido mensaje al catolicismo de México y el mundo: se puede renacer de las cenizas.

La historia misma de la estatua de bronce más grande del mundo con sus 20 metros de altura y 300 toneladas de peso es una invocación de perseverancia frente a la adversidad.

Después de su destrucción en 1928 por un bombardeo simbólico del conflicto Iglesia-Estado durante la época del presidente Plutarco Elías Calles, la estatua del original de nueve metros se transformó en el coloso actual y símbolo de los mártires de la Guerra Cristera que se oponían a la laicidad total y a la persecución de sacerdotes.

Según el responsable del santuario, el sacerdote Jaime Ramírez López, el primer Cristo construido en 1920 fue pensado para pedirle al Señor por la paz y la bondad.

No logró su objetivo hasta 1944 cuando el Gobierno dejó la resistencia al renacimiento del proyecto a cargo del escultor Fideas Elizondo, quien puso en manos de los arquitectos Mariscal y Piña y Carlos Ituart.

Actualmente El Cubilete es el tercer sitio religioso más visitado de México después de la Basílica de Guadalupe y la Virgen de San Juan de los Lagos: recibe a 800,000 paseantes anualmente; una cuarta parte de ellos, menores de 25 años durante la Marcha Nacional Juvenil.

En 2011, la Secretaría de Desarrollo Turístico informó que los visitantes católicos a la entidad, representan el 5% del total de turistas del estado que vertieron a la economía local alrededor de 3,500 millones de dólares.

En el interior del monumento, construido sobre una base en forma de semiesfera que representa al mundo, hay un altar donde se puede celebrar misa “en ocasiones muy importantes”, pero no será ahí sitio de oficio para el Papa por razones muy diferentes a su rango.

El cerro se encuentra a 2,578 metros sobre el nivel, una posición que no soportaría un hombre de salud delicada a los 85 años y con antecedentes de derrame cerebral.

De acuerdo con fuentes oficiales, el Santo Padre podrá apreciar el cerro del Cubilete antes de llegar al Parque Bicentenario, que se encuentra a unos 20 kilómetros de distancia cuesta abajo, poco antes de las 10:00 de la mañana, donde lo esperarán alrededor de 300,000 personas dentro del recinto y otro tanto en el exterior.

Cuatro horas seguirán antes de continuar su itinerario que incluye una reunión con obispos de México y América Latina.