Promueve su legado

Ana María Álvarez crea conciencia con el baile
Promueve su legado
Ana María Álvarez
Foto: Suministrada

Con su título profesional de bailarina y coreógrafa, Ana María Álvarez estableció la compañía de teatro y danza Contra-Tiempo, para asegurarse que el legado cultural cubano que recibió de parte de su padre tenga un espacio en la danza y el arte de este país.

Dicha compañía de danza – con base en Los Ángeles- difiere de otras por fusionar la salsa y el folclor afrocubano con el teatro de danza contemporánea urbana y abstracta, creando así una mezcla intensa y estimulante de rendimiento físico que da un mensaje social o político.

La natural de Carolina del Norte imparte conferencias y clases de danza en planteles de educación superior, e inspira a niños y jóvenes a imaginar que “todo es posible en este mundo”.

“Mi misión no es simplemente enseñar a bailar… Es darle a la gente, a través del único teatro urbano de baile latino, el poder de crear comunidad usando la música y el movimiento para facilitar el diálogo de voces que tradicionalmente no se escuchan en los tablados de los escenarios”, dice la graduada de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien impregnó su danza con la conciencia sindicalista que le inculcaron sus padres desde niña.

A través de su compañía, la coreógrafa de 34 años de edad, imparte clases de salsa y de rueda (un tipo de baile de la cultura cubana) en más de 20 establecimientos escolares a lo largo del país y otorga fondos a programas de arte y cultura de algunas escuelas de Los Ángeles.

Al igual que los otros integrantes de Contra-Tiempo, Ana María enseña a bailar a niños y niñas “de una manera donde ningún género tiene más voz ni poder que otro”, ya que el objetivo de la compañía es enseñarles que las del sexo femenino y los del masculino tienen la misma capacidad de liderazgo.

“Les enseñamos a nuestros estudiantes que el poder está en unir las voces de los dos géneros por su comunidad”, explica Ana María. “También les enseñamos que el baile tiene el poder de comunicar temas sociales que son difíciles de explicar, entender y discutir”.

“El baile tiene la gran capacidad de conectar a la gente con sus propias historias y, por lo tanto, a identificarse con otros que han vivido lo mismo”, agrega.

Con sus clases de baile -en las que participan personas de cinco a más de 80 años-, la bailarina cubanoamericana ayuda también a mejorar la salud de los integrantes de la actual sociedad que enfrenta el problema de la obesidad.