Arlene González-Sánchez
Desde Marzo del 2011 y trayendo consigo más de 30 años de experiencia en el campo de la administración pública, políticas de desarrollo e investigación médica, la comisionada González-Sánchez tomó las riendas de una agencia que trata actualmente a más de 250,000 personas que sufren de adicciones.
González-Sánchez quien es responsable de aproximadamente 1,500 programas, y sirve a mas de 110,000 neoyorquinos diariamente explica: “Estoy a cargo de una agencia que trata todo tipo de adicción, entre ellas al juego, al sexo, a los fármacos, y demás”, dice sobre sus labores.
“Bajo mi gestión estamos tratando de integrar las necesidades del individuo, crear programas y modelos que nos permitan enfocarnos en el origen de las adicciones”, indica.
Desafortunadamente esta cifra solo representa a las personas que se han decidido buscar ayuda. “Existe un gran número de personas, en especial dentro de nuestra comunidad latina, que no aceptan que padecen de una adicción, y otros sencillamente se avergüenzan de admitirlo. No obstante continuamos haciendo campañas preventivas y ofreciendo la ayuda necesaria y confidencial para salir del mundo obscuro de las adicciones y eliminar los estigmas asociados a estas”, recalca enfática González-Sánchez.
Reclutando personal de diferentes culturas, la comisionada ha insistido en crear un equipo que sea capaz de entender las particularidades de cada persona.
“Es importante que los proveedores de servicios entiendan las características de cada individuo. Para un estadounidense es un orgullo decir: ‘tengo un terapeuta’’ sin embargo todavía en nuestra cultura tener un terapeuta es algo visto con vergüenza”, explica González-Sánchez.
“Tener una adicción es como tener un cáncer, es realmente una enfermedad que te puede consumir. En especial la adicción al alcohol que es tan común y por lo tanto tan difícil de aceptar entre los hispanos”, afirma González-Sanchez quien es hija de padres puertorriqueños.
“Trabajo todo el tiempo. Mi vida transcurre entre mis oficinas de Albany y Manhattan, porque siento un compromiso social con los ciudadanos de este estado y el día en que termine mi gestión, podré sentir que he dejado un legado importante”, dice esta servidora, para quien su trabajo es un compromiso con su comunidad.