Engañan abuela que quería aprender inglés

La puertorriqueña Juanita Erazo está decidida a sus 88 años a aprender inglés y ese deseo se ha convertido ahora en su pesadilla.
Engañan abuela que quería aprender inglés
Juanita Erazo, junto a su perrito Choqui, quería aprender inglés pero el asunto se ha convertido en un dolor de cabeza.
Foto: Víctor Matos

Bronx – La puertorriqueña Juanita Erazo está decidida a sus 88 años a aprender inglés y ese deseo se ha convertido ahora en su pesadilla.

Aunque Erazo trabajó toda su vida en una fábrica donde cosían colchones y maletas, dice que nunca necesitó el inglés porque todos hablaban español. Sin embargo, ahora, el no poder comunicarse con sus vecinos la animó a aprender inglés.

“A veces me hablan y yo les digo ok, ok, pero no los entiendo”, cuenta Erazo que reside en El Bronx.

El aprendizaje del inglés no es el único objetivo de sus “años dorados” ya que está afanada aprendiendo computación.”´You Tube´ la encanta”, dice su hija María Vázquez que la enseña como navegar por el internet.

“El otro día la localicé las canciones de Daniel Santos que es un cantante de su época y se pasa horas oyéndole”, cuenta María.

Erazo llevaba tiempo viendo un anuncio de la Academia Latino Americana (ALA) ofreciendo un curso gratuito: Inglés sí se puede. Ni corta ni perezosa el martes les llamó y conversó con Evelyn Gómez. Está dijo que los materiales la llegarían el viernes y la pidió su tarjeta de crédito para facturarla el flete. “La dije que no, que el curso era gratis”, afirma Erazo.

El tema hubiera quedado ahí si no fuera porque a las 24 horas, llamaron para facturarle $199 por el envío que aún no la ha llegado. Erazo vive de una pequeña pensión y se angustió.

“Yo estaba aquí y me puse al teléfono, les expliqué que ella no entendió bien, que creía que iba a ser gratis”, afirma la hija María Vázquez. “[Gómez] era bien fría, habló de enviarnos a su Departamento Legal y cuando la decía si no la daba vergüenza aprovecharse de los hispanos me respondió que me estaba grabando”.

Vázquez pidió hablar con la supervisora y Gómez la dijo que era una contratista independiente y que el caso iría a su Departamento Legal ya que grabaron a su mamá aceptando los cargos.

Blanca, otra hija de Erazo, preocupada porque la compañía acose y moleste a su mamá causándola estrés con el cobro, fue a la página en internet del Better Business Bureau (BBB) en California, donde la empresa está ubicada y presentó queja.

El BBB es una organización para proteger de prácticas engañosas, fraudulentas o improcedentes. Ellos exponen las calificaciones de los negocios de acuerdo a las quejas y si se resolvieron. Puestos en contacto con el BBB la operadora indicó que su único poder es dar información para que se chequeen las compañías antes de hacer negocios.

Desafortunadamente cuando Vázquez entró en esa página era demasiado tarde para ellas. Allí descubrió el historial de la ALA calificada con una “F”, la peor puntuación, como resultado de las 32 quejas presentadas.

En ALA nos transfirieron a la encargada del Departamento de Entregas y Envíos, Katty Gutiérrez. Esta indicó que aunque en su comercial no se especifica la cantidad: “Cuando llaman se les dice que se va a grabar la llamada y se les explica que son $199. Depende de la persona aceptar o no y si dice sí, se hace la orden”.

Preguntada cómo iban a facturarla si no tenían su tarjeta y no aceptó el cargo dijo que no necesitan tarjeta porque hay mucha gente que no la tiene, sin especificar cómo iban a hacer el cobro. Gutiérrez se negó a comprobar el pedido o pasarnos con el departamento correspondiente a esta fase. Preguntada cuánto le costará a Erazo devolver el pedido sin abrir dijo que serán $78: “No es cosa que llamen y luego no reciban”, indicó.