Desayuno escolar desata controversia

El programa provee desayunos a por lo menos el 80 por ciento de los 650,000 estudiantes del distrito que son elegibles para desayuno y almuerzo gratuito
Desayuno escolar desata controversia
Dos niñas conversan mientras comparten el desayuno en el aula, programa que es defendido y criticado por muchos.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

No todos están felices con la nueva política de Desayuno en el Salón de Clase para el Éxito de los Estudiantes, aprobada el martes por la junta directiva del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).

Aunque con ella se busca proveer desayunos a por lo menos el 80 por ciento de los 650,000 estudiantes del distrito que son elegibles para desayuno y almuerzo gratuito, los encargados de los salones de clase, es decir los maestros, ya comenzaron a manifestar su inconformidad con esta nueva política.

“El distrito escolar propone ideas que ellos piensan que son muy buenas, como creer que los niños van a desayunar en 10 minutos, cuando alguien que trabaja con niños sabe que esto no es realista”, dijo Gina Amadeo, maestra de cuarto grado de la primaria Montevista en Highland Park.

“Definitivamente va a tomar más de 10 minutos para que los niños desayunen, sin contar el tiempo de limpiar el salón de clase”, agregó la maestra, quien además dijo estar muy ofendida porque se enteró de esta nueva iniciativa por las noticias, al igual que la directora de su escuela.

Mauricio Escobar, maestro de la primaria Harmony al sur de Los Ángeles, también se manifestó inconforme con tal decisión, la cual busca que unos 400,00 estudiantes del distrito que actualmente llegan a la escuela sin desayunar, puedan comenzar su día con alimento en el estómago.

“Eso va a ser un desastre en el salón de clase. No va a tomar 10 minutos sino 40. Realmente cuánto tiempo va a tomar ir a traer la comida y luego limpiar”, opinó Escobar. “Además ya han reducido el personal de limpieza, ¿quién va a limpiar entonces? Eso es antihigiénico”, expresó el educador.

Pero el profesor Brandon Martínez, experto en educación K-12 de la escuela Rossier School of Education de la Universidad del Sur de California, piensa diferente y cree que vale la pena perder unos minutos de instrucción a cambio de los beneficios que trae el desayuno en el aprendizaje de los niños.

“Un niño que no ha comido nada o no ha desayunado, va a perder su nivel de concentración para aprender dramáticamente en el transcurso del día, comparado con uno que sí desayunó”, explicó Martínez, quien sostuvo que, “si se pierden 20 minutos de instrucción por comer, estos se van a recuperar al estar los niños más atentos a la instrucción por un periodo más largo de tiempo”.

Pero de acuerdo con un maestro, que no quiso revelar su identidad, de la escuela chárter en el sur de Los Ángeles, esos beneficios de los que el experto habla son sólo hipotéticos, ya que en su escuela los estudiantes llevan más de un año recibiendo desayuno en el salón de clase y él no ha notado esa mejoría. La razón es que el desayuno se sirve, pero los estudiantes no se lo comen.

“Todos los días veo como los estudiantes rechazan el desayuno que se les ofrece. Yo diría que el 80 por ciento de mis estudiantes no se lo comen. Es un desperdicio de comida y de tiempo, porque al final terminan hambrientos de cualquier manera”, expresó el maestro y cuestionó, “¿quién quiere desayunar con un huevo cocido y la mitad de un muffin frío? “.

Pero el martes, más de una docena de padres del Este de Los Ángeles, pertenecientes a la organización InnerCity Struggle, aplaudieron la decisión del distrito de proveer desayunos para sus hijos.

Tal fue el caso de Betty Carrillo, quien aseguró que ahora podrá irse a trabajar a las 4:30 de la mañana tranquila, sabiendo que sus hijos tendrán desayuno en la escuela.

“No tengo tiempo de darles de desayunar a mis cinco hijos antes de irme a trabajar. Estoy segura que eso les afectaba en su aprendizaje. Y lo mejor es que los maestros estarán ahí para asegurarse de que coman”, dijo la madre.

“Como maestra no estoy en contra de que la escuela alimente a los niños, pero no en el salón de clase”, concluyó Amadeo.