Miles de voluntarios limpian el Río de LA

Aunque a simple vista el Río de Los Ángeles parecía estar limpio, debajo de sus aguas y arbustos crecidos a sus orillas, se escondían numerosos desechos, que en conjunto, constituían unas 25 toneladas de basura.
Miles de voluntarios limpian el Río de LA
Más de cuatro mil personas participaron en la campaña de limpia y celebraron el Día del Voluntario al recaudar más de 25 toneladas de basura.
Foto: Lucio Villa / La Opinión

Aunque a simple vista el Río de Los Ángeles parecía estar limpio, debajo de sus aguas y arbustos crecidos a sus orillas, se escondían numerosos desechos, que en conjunto, constituían unas 25 toneladas de basura.

Cientos de voluntarios participaron ayer en la campaña de limpieza que desde hace 23 años realiza la agrupación ecológica Friends of the Los Angeles River (FoLAR).

“Es increíble la cantidad de basura que se recopila cada año”, expresó Santiago Domínguez, residente de Sur El Monte. “Y aveces es sorprendente lo que uno llega a encontrar en ese sitio”.

Domínguez ha sido voluntario de La Gran Limpieza: The Great Los Ángeles River Cleanup, como se llama la campaña, desde hace 12 años. Cada año acude con un integrante de su familia, en esta ocasión lo hizo con su nieto Gabriel de 9 años de edad.

“Yo traigo a mis nietos porque quiero crearles conciencia de cuidar el medio ambiente, de la importancia de no contaminar nuestros ríos y que véan, que un objeto cualquiera que se tire, por pequeño que sea, afecta el medio ambiente”, explica Domíguez, quien asegura que ha encontrado hasta prendas intímas femeninas a la orilla del río.

Cada año FoLAR convoca a la comunidad a participar en la limpieza del río y en esta ocasión coincidió con la celebración del Día del voluntarios.

Un ejército de hombres, mujeres y niños, recreaban esa estampa ecológica de “pizcar” hasta el más mínimo desecho a las orillas del río en el área del parque Griffith.

Pero los más de 4,000 voluntarios participaron en la limpieza de las 51 millas que comprende el Río de Los Ángeles, desde el área de Sepulveda Basin, pasando por varías ciudades hasta llegar a Long Beach, donde desemboca el río.

Los organizadores dijeron que, de acuerdo con experiencias anteriores, se esperaba recaudar unas 25 toneladas de basura.

“Esto es parte de nuestra tarea, de trabajar junto con la comunidad y rehabilitar los ríos que han quedado dentro de la zona urbana”, explicó Shelly Backlar, directora ejecutiva de FoLAR.

A esta tarea también se unió un grupo de jóvenes mexicanas, que por invitación “del patrón” -el dueño de la empresa de envíos para la que trabajan- participaron entusiastas en la limpieza.

“Creo que es bueno colaborar en este tipo de campañas, porque evitamos que nuestros ríos se contaminen más”, expresó Salud Ramos, quien junto con Ofelia Herrera y Elidia Becerra, sus compañeras de trabajo, levantaron papeles, plástico y botellas.

Algunos voluntarios mostraban con asombro sus “grandes” descubrimientos. Hubo quien mostró un enorme fierro, luego de haberlo desenterrado del cauce del río. Otro de ellos cargaba un señalamiento de construcción del Departamento de Obras Públicas. Alguién más elevó sus brazos con alambre enredado con trozos de hule, plástico y ramas.

Elizabeth Vargas, llevó a sus cinco hijos, tres de ellos jugueteaban como si se tratara de un día de paseo.

“Los traigo porque quiero que aprendan a cuidar nuestro medio ambiente y que sepan que debemos cuidar nuestros ríos porque mucha de esta basura termina en el océano”, dijo Vargas, momentos antes de comenzar a recopilar la basura.

Además de limpiar el río, FoLAR dio a conocer a través de un comunicado distribuido a la prensa, que algunos estudiantes universitarios participarían en esta labor, pero haciendo un análisis científico de la basura recaudada.

La organización ambiental colocó cinco sitios estratégicos, en donde estos voluntarios abrirían algunas de las bolsas para analizar su contenido y clasificar el tipo de residuos encontrados, los cuales formarán parte de un informe que luego se dará a conocer a la comunidad.

“Si todos fuéramos más concientes de cuidar nuestras áreas naturales, ahora estaríamos pescando peces y no basura”, expresa con ironía Robert Calderón, residente del área de Los Ángeles.