Recortes en la educación

Me parece que la verdadera riqueza de un pueblo tiene que medirse en función a la educación de su población y la capacidad de ésta para usarla en beneficio del país.

Con esta premisa en mente considero que lo que un gobierno eroga en educación no es un gasto sino una inversión.

Poner en peligro el futuro del país con medidas de reducción de recursos destinados al sector educativo es una peligrosa miopía que, combinada con la destructiva actitud política que vivimos, da una combinación fatal para el mañana de los Estados Unidos.

Aquí somos necios o estamos ciegos. Vivimos una época lamentable en que los desacuerdos por ideologías políticas, normales en una democracia, se han convertido en una destructora guerra política en que pensar diferente convierte a cualquier ciudadano en enemigo. Se olvida que, aun en desacuerdo, todos merecemos respeto.

¿Respeto?

¿Donde he oído esa palabra? Aquí mismo -¡Ufff!- en otros tiempos.

En nuestro disfuncional Congreso no hay acuerdos, solo acciones para destruir toda iniciativa de la bancada del otro lado del pasillo. Actualmente todo “sí” de uno es contestado con “no” del otro. En esa “guerra” entre inflados egos cometemos el error de víctimar la educación de nuestra juventud.

Y estoy hablando de los Estados Unidos, donde insistimos en darle lecciones al mundo de lo que debe ser una democracia.

Faltan recursos, dicen, pero insistimos en seguir con la reducción de impuestos a los que no lo necesitan y como compensación nos empeñamos en cortar los recursos que dedicamos a la educación y otros servicios sociales.

Nos empeñamos en no ver la necesidad de educar y… no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Para sobrevivir como nación importante, necesitamos personas preparadas para asegurar ese futuro. Competir con creatividad conocimientos y capacidad nos da la posibilidad de crear empleos y riqueza. La creatividad es un don, conocimientos y capacidad se adquieren con educación y experiencia.

Para educar en este mundo de cambios rápidos se requieren entre otras cosas:

* Primeramente motivar a la juventud a que estudie y demande la posibilidad de hacerlo.

* En reciprocidad darles a los jóvenes facilidad y apoyo.

* Abatir el alto costo de la educción y abrir las universidades y los politécnicos a todos los jóvenes.

* No aumentar al doble los intereses en los financiamientos a estudiantes para cubrir el costo de sus colegiaturas. (Afectaría a millones de ellos)

El que algunos no estén al corriente de sus pagos no es razón para aumentar los intereses a los que si lo están.

* Apoyar especialmente a estudiantes con buenas calificaciones y altos IQ’s. Cada uno de ellos puede volverse un bastión en el futuro del país.

* Ampliar los recursos públicos dedicados a la educación, tanto los federales como los de los estados y municipios.

¡Nada de eso intentamos!

Peor aun: Por medidas de reducción de gastos gubernamentales mal concebidas nos negamos a invertir hoy en educación, lo que de seguro lamentaremos mañana.

Hay países en que el problema se enfoca con realismo: Se destinan recursos a educación para asegurar su futuro.

El Miami Herald (4-28-12) publicó un interesante artículo de Andrés Oppenheimer. El autor analiza la situación económica de Argentina, Venezuela y Brasil; afirma que la economía de Brasil se está desacelerando, pero que el país mira hacia el futuro y: “(…) está dando pasos para mejorar la calidad de su educación y recientemente lanzó un programa para enviar a 100,000 estudiantes universitarios al extranjero; la mayoría para que estudien ciencias e ingeniería en universidades de los Estados Unidos.”

China, ni se diga. Según cifras estimadas hay 200,000 chinos estudiando, repartidos en todas las universidades importantes del mundo muchos de ellos becados por el gobierno, otros por sus crecientes industrias.

En el debate de los candidatos a presidente de México (05-06-12) hubo desacuerdos, pero la actitud cívica fue mucho mejor que la que reino en las penosa primarias republicanas nuestras. Ahí se habló de mejorar la educación para asegurar el futuro del país y se recomendó dar becas a 100,000 jóvenes para preparar al país para la revolución electrónica, banda ancha e Internet.

En Alemania la educación no solo es accesible sino de asistencia obligatoria. En otros países es igual o parecido y en todos ellos se reducen gastos presupuestales pero sin afectar los recursos que se dedican a la educación.

¿Y que hacemos nosotros?

Reducir los apoyos oficiales e incrementar el costo de las colegiaturas

No es difícil pronosticar como se va a comparar el futuro de cada una de esas naciones con el nuestro.

¡Es más fácil cortar los presupuestos para la educación que los beneficios de los políticos!