Inmigrantes en hospitales:“Tenemos derecho a la vida”

La drástica medida fue tomada por familiares y miembros de la comunidad debido a que no encuentran apoyo en hospitales de Chicago para obtener el trasplante de órgano que necesitan para salvar la vida de pacientes indocumentados
Inmigrantes en hospitales:“Tenemos derecho a la vida”
Familiares esperan que hospitales respondan a su pedido de ayuda para salvar la vida de pacientes que necesitan trasplantes.
Foto: Belhú Sanabria / La Raza

CHICAGO – Los días trascurren y la salud de los hermanos Elfego y Lorenzo Arroyo, Jorge Mariscal y Marcela Ortiz, por mencionar sólo algunos de los casos, se deteriora cada vez más.

Según testimonios de los afectados y sus familias, hospitales no los consideran en la lista de espera y por ende se niegan a realizarles un trasplante de órgano por no contar con los medios económicos para cubrir los gastos y por su estatus migratorio.

Cansados de tantas negativas, madres de los afectados, líderes religiosos, miembros de la comunidad, activistas y familiares se reúnen en la Misión Católica Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe para participar en una huelga de hambre a favor de las personas indocumentadas que padecen enfermedades crónicas y requieren un trasplante.

Sonia López es madre de Jorge Mariscal, joven de 23 años que debido a una falla renal viene haciéndose diálisis por más de seis años en el Centro Médico Loyola. Por su condición de indocumentado y por no contar con los recursos económicos, él no puede ser atendido ni tampoco estar en la lista de espera para recibir un trasplante.

“Hacemos un llamado a la comunidad y a los hospitales que nos ayuden, que no dejen morir a nuestros familiares sólo por un documento, ellos son buenos muchachos que merecen salir adelante”, dijo López a La Raza.

Si hay alguien que ha pasado por lo mismo que Sonia López es Hilda Burgos, pues a su hijo se le diagnosticó falla renal hace 3 años. Ella contó a La Raza que fue una larga lucha para conseguir el trasplante de riñón que le salvaría la vida, pues una de las trabas era justamente el ser indocumentado. En su caso, él corrió con suerte y fue intervenido quirúrgicamente en el hospital de la Universidad Rush.

“Me uniré a la huelga de hambre, estaré apoyando la causa porque lo he vivido en carne propia con mi hijo, sé que se puede lograr que sean atendidos sólo es cuestión de seguir en la lucha hasta alcanzar el objetivo”, indicó Burgos.

Según el padre de la Misión Católica Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe, José Landaverde, “esta huelga de hambre es un acto extremo en el que se pone en juego la vida, pero todo esto es por la única y sencilla razón de lograr un impacto que favorezca a las personas con males crónicos. El hospital de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) y el Centro Médico Loyola están actuando deshumanamente anteponiendo primero el dinero antes que la vida”.

Marcela Ortiz necesita un trasplante de médula ósea y los hermanos Lorenzo y Elfego Arroyo, quienes padecen de una rara enfermedad como lo es la amiloidosis, tienen que recibir un trasplante de hígado, pero por su estatus migratorio tampoco reciben ayuda.

“Les pedimos a los hospitales que no nos discriminen por ser indocumentados, como seres humanos tenemos derecho a la vida. Esta lucha no es sólo para nosotros sino también para quienes no tienen acceso a atención médica”, declaró Lorenzo Arroyo, quien a pesar de su enfermedad también se sumó a esta medida de protesta.

La huelga de hambre contará con el respaldo de Ocupa Chicago, Ocupa el barrio y de otros grupos más que van a estar trabajando por una causa común: lograr que pacientes con o sin documentos de inmigración reciban el apoyo necesario para poder realizar sus trasplantes y así salvar sus vidas.

La Raza contactó a Nora Dudley, gerente de relaciones con los medios del Centro Médico Loyola para conocer la versión de este nosocomio con respecto al caso de Jorge Mariscal por lo que a través de una declaratoria señalaron lo siguiente: “…Hay muchos factores que deben considerarse para determinar si un paciente es elegible para ser colocado en la lista de espera para trasplante renal. Es lamentable, pero hay algunos pacientes que no son elegibles a pesar de los esfuerzos y preocupaciones de los familiares y del equipo médico. Loyola reconoce la singularidad de cada caso y toma cuidado para asegurar una evaluación completa de cada individuo”.

En tanto, con respecto a la situación de Lorenzo Arroyo, Bryan N. Becker, VP asociado interino de Asuntos de Salud y Director Médico del hospital de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) dijo a través de un comunicado que, “para un trasplante de hígado es importante considerar no sólo las circunstancias inmediatas sino el tratamiento postoperatorio, los medicamentos antirechazo, puesto que después del trasplante se pueden presentar complicaciones o repetidas hospitalizaciones y con esto se suma la necesidad de contar con acceso regular a la atención médica lo cual hace difícil para muchos pacientes ser candidatos a trasplantes…”