Obama reconoce ansiedad de votantes sobre economía

Obama admite ansiedad de votantes sobre su promesa de espolear economía
Obama reconoce ansiedad de votantes sobre economía
En un discurso ante seguidores, Obama admitió que existe ansiedad entre los votantes sobre si él podrá cumplir su promesa de construir una economía "hecha para durar".
Foto: EFE

Washington/EFE — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, busca un segundo mandato para completar su proyecto de país pero hoy mismo reconoció que el electorado vive con “miedo” y “ansiedad” sobre el futuro, por lo que su supervivencia política sigue ligada al rumbo de la economía.

Aunque en cada foro público Obama destaca todo lo que ha podido lograr aún con la hostilidad de la oposición en el Congreso, los números rojos de la economía son tan ineludibles como grandes las presiones que afronta su Administración para sacar al país del atolladero actual.

“En algunas formas, el 2012 será aún más importante que 2008 (cuando ganó la presidencia) porque, pese a todo el trabajo extraordinario que hemos podido hacer en los últimos tres años y medio, aún no estamos donde deberíamos estar. Tenemos que terminar lo que empezamos”, dijo Obama durante un acto de campaña en San Francisco (California).

Obama consideró que EE.UU. avanza más cuando se trabaja en conjunto, tomando en cuenta que “todavía hay mucha gente que lucha” pese a que persiste la “frustración, el miedo y la ansiedad sobre el futuro”.

“Creo que es justo decir que, ya sea en Virginia, Iowa, Carolina del Norte o California, en todo el país hay mucha gente que aún se pregunta si podremos cumplir plenamente con esa promesa de un país que prospera y tiene una economía hecha para durar”, reconoció el mandatario.

Ante la famélica marcha de la economía, los problemas son muchos y las opciones pocas y, según la mayoría de las encuestas, los votantes acudirán a las urnas el próximo 6 de noviembre tocándose los bolsillos.

Las recetas hasta ahora adoptadas, desde un plan de estímulo en 2009 hasta los recortes de impuestos a la nómina y una extensión de los beneficios de desempleo, no han surtido el efecto deseado para espolear la economía de la primera potencia mundial, que mueve 15 billones de dólares.

Mientras, arrecia nuevamente el debate entre demócratas y republicanos sobre otra prórroga de los recortes tributarios promulgados durante la presidencia de George W. Bush y que vencen a finales de diciembre próximo.

Además, un informe de hoy de la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, por su sigla en inglés) advirtió de que si no se efectúan reformas fiscales la deuda federal superará el 70 % del Producto Interno Bruto (PIB) a finales de 2012, y seguirá creciendo en los próximos 25 años.

Según las proyecciones de la CBO, la proporción de la deuda frente al PIB se situará en su nivel más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

A este sombrío panorama hay que añadir que la tasa nacional de desempleo es del 8,2 %, la tasa anual de crecimiento del PIB durante el primer trimestre de 2012 fue del 1,9% y, según un informe laboral de la semana pasada, el mes de mayo sólo generó 69.000 empleos.

Obama ha admitido en días recientes que la economía “no está creciendo con la rapidez” que se quisiera, pero también exige cuentas del Congreso para que asuma “las tareas pendientes” y apruebe cuanto antes varias de sus iniciativas.

A sólo 153 días para los comicios generales, todas estas cifras, en su conjunto, han dado abono a los republicanos, que si bien reconocen que Obama heredó una crisis apuntan toda su artillería contra las políticas del mandatario.

Según los republicanos, el hecho de que el gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, logró defender su puesto en el referendo del martes, es “prueba” de que los votantes premiaron sus recetas para eliminar el déficit mediante recortes fiscales.

Pero la realidad, según observadores, es que el Congreso, con fuertes fisuras ideológicas sobre asuntos como los recortes tributarios, el medio ambiente o inversiones en la infraestructura, carece de voluntad política para aventurarse a un plan económico audaz que exija sacrificios de todas las partes.

El propio portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, se ha quejado de que la oposición pareciera desear el “fracaso” de Obama con tal de extraer réditos políticos en noviembre próximo.

Basta recordar que el demócrata Bill Clinton (1993-2001) privó a George Bush padre de un segundo mandato gracias en buena medida al pésimo estado de la economía.

De hecho, en las últimas tres décadas, Bush padre y el demócrata Jimmy Carter han sido los únicos presidentes en perder la reelección por una economía alicaída.

Obama busca conjurar esa posibilidad a toda costa.