Hecho en Puerto Rico

El humor sarcástico de Elizardi Castro, abogado boricua convertido en comediante, se enfoca en situaciones de latinos recién llegados al país, algunas de ellas tomadas de su experiencia personal

Hecho en Puerto Rico
El monólogo del comediante Elizardi Castro es una combinación de historias sobre su familia y su experiencia como puertorriqueño viviendo en Estados Unidos.
Foto: Cortesía Ray Mejía

Los presumidos en la pista de baile, las exageradas cuando platican y chismean o los familiares que critican a toda la gente son algunos de los personajes que adopta Elizardi Castro, un abogado convertido en comediante y dramaturgo.

Castro es el protagonista de ‘Hecho en Puerto Rico’ (‘Made en Puerto Rico’, en ingles), el monólogo humorístico sobre las tradiciones e idiosincrasias puertorriqueñas que se presenta en el Teatro Athenaeum, ubicado en el 2936 N. Southport Ave., el 23 de junio a las 7:30 pm.

“Es un programa para toda la familia sobre cómo los puertorriqueños se asimilan a la cultura estadounidense cuando llegan a este país y luchan para mantener sus tradiciones vigentes para después poder pasarle esas tradiciones a sus hijos y asegurar que se preserve el idioma [español]”, dijo Castro, quien llegó a Nueva York con su familia a la edad de 9 años desde Humacao, Puerto Rico.

DE QUE SE TRATA

A través de su comedia, Castro destaca las diferencias entre la cultura puertorriqueña, donde nació, y las tradiciones estadounidenses, donde fue criado.

“Mi meta es contar verdades que me ocurrieron, imitando momentos ridículos que parecen chistosos cuando los comparamos a las tradiciones de este país porque la comedia surge de destacar las diferencias entre culturas”, explicó Castro, quien comparte sus experiencias sobre identidad, educación y cultura durante su presentación.

En el escenario, Castro se transforma en varios personajes, incluyendo al hombre puertorriqueño que le encanta presumir con sus movimientos exagerados y gestos caricaturescos sobre la pista de baile, y relata cómo este cree que todos están allí para verlo bailar salsa. Pero sus chistes sarcásticos sobre cómo su maestra de cuarto grado, cuando apenas había llegado a este país, no podía pronunciar su nombre son lo que conecta las historias de este puertorriqueño a las de todos los latinos que llegan a este país sin saber hablar inglés.

DE LEYES A COMEDIA

Castro decidió ser comediante en Chicago después de ser un abogado en Florida por varios años.

“Fue un riesgo, pero escuché a mi corazón y escribí por cinco años antes de mudarme a Chicago”, dijo Castro, quien cree que no hubiera sido posible tener tanto éxito con su monólogo si hubiese comenzado con la carrera de comediante porque el tiempo le ha brindado la oportunidad de entender y analizar las diferencias entre culturas y ha podido acumular las experiencias que relata sobre el escenario.