A mayor depresión, mayor obesidad

Especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social asegura que detrás de la obesidad hay trastornos psicoafectivos

GUADALAJARA – Los trastornos emocionales como depresión y especialmente la ansiedad, constituyen la primera causa de exceso de peso, afirmó el especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Germán López Guillén.

El director de la Clínica de Obesidad del Hospital General Regional (HGR) No. 110 del IMSS Jalisco, resaltó que es por ello que es de gran importancia que la obesidad y el sobrepeso se traten de manera multidisciplinaria.

Enfatizó que un paciente debe recibir orientación y tratamiento de las 14 especialidades médicas entre ellas psiquiatría, psicología, endocrinología, cardiología, nutrición y medicina interna, entre otras.

“Por lo regular y excepto en los casos en que existe un mal funcionamiento de la tiroides u otras enfermedades concomitantes, detrás de la obesidad y el sobrepeso existe un trasfondo emocional que sabotea al paciente en su objetivo de bajar de peso”, dijo.

Añadió que incluso lo conduce a trastornos alimenticios, como los atracones de comida (bulimia) y la anorexia, por lo que es indispensable que el paciente sea tratado en el aspecto emocional y de la salud mental como parte de su proceso para bajar de peso.

Indicó que en la Clínica de Obesidad del IMSS Jalisco se atienden 15 pacientes diariamente, a quienes se les ofrece un régimen alimenticio saludable y sencillo de llevar elaborado con base en la ingesta baja de calorías y la reducción en el consumo de grasas y azúcares, además de realizar actividad física.

Añadió que sólo en casos extremos se recurre a la intervención quirúrgica, en la modalidad de la cirugía bariátrica.

Estimó que de cada 15 pacientes atendidos, únicamente dos requerirán de cirugía, el resto responderá favorablemente al tratamiento convencional de dieta, ejercicio y terapia psicológica, incluso hay pacientes que han logrado reducir hasta 30 kilos en este servicio médico.

Los pacientes generalmente son adultos jóvenes de entre 30 y 50 años de edad, primordialmente mujeres en proporción de tres casos por cada varón.

Explicó que el paciente debe someterse al tratamiento mínimo durante seis meses, el cual puede prolongarse hasta por dos o tres años, dado que se trata de brindar una “reeducación alimentaria” es decir un cambio de hábitos absoluto y de por vida.

Dado que la permanencia en el programa debe ser prolongada, el riesgo de que el paciente reincida o tenga un rebote es bajo, afirmó López Guillén, unido a que mensualmente se imparte una sesión de orientación y el último jueves de cada mes por las mañanas se reúne un grupo de autoayuda en el auditorio del hospital.

Además, destacó que la Clínica de Obesidad brinda los martes y jueves sesiones de actividad física, con rutinas impartidas por un fisioterapeuta, al señalar que al inicio del tratamiento la meta a corto plazo es reducir mínimo un 10 por ciento del peso corporal.