Familias hispanas hallan en Tampa una mejor vida

Artesanos, escritores e ingenieros encuentran oportunidades gracias a una beca especial para latinos que otorga la Universidad del Sur de la Florida.
Familias hispanas hallan en Tampa una mejor vida
Irán Fleitas prepara la tripa para hacer un cigarro en el distrito de Ybor, en la Bahía de Tampa.
Foto: Wendy Thompson

Con sus manos cubiertas por una pátina fina que parece haber estado allí toda una vida, el artesano trabaja rápido. Primero una hoja, después otra, otra…y en un movimiento envolvente forma con ellas un delicado cigarro, de esos que le dan fama al distrito hispano de Ybor, en la Bahía de Tampa.

“Estoy preparando la tripa para hacer el cigarro”, explica sin dejar de enrollar las hojas del tabaco, Irán Fleitas, un cubano de 42 años que después de realizar un viaje lleno de peligro desde su natal Cuba, finalmente llegó a Tampa hace cinco meses.

“Desde que llegué no me ha faltado trabajo”, asegura, sin dejar de mover sus manos. “Aquí en Ybor las cosas no van mal. Supe que siempre andan buscando gente que sepa hacer cigarros y bueno, aquí estoy”.

Al igual que Fleitas, miles de familias hispanas dejan su terruño para llegar hasta el puerto de Tampa en busca de mejor vida. Muchos lo logran, especialmente si consiguen el sueño de una educación universitaria, como es el caso de Jackeline Toledo, una peruana que llegó con sus padres a la edad de cinco años y quien gracias a la beca de Latino Scholarship, se graduó de ingeniería civil y hoy día devuelve la gracia contribuyendo económicamente con ese fondo de becas.

“Si no hubiese obtenido esa beca, mi vida sería distinta, es por eso que hoy en día ayudo para que otros estudiantes hispanos tengan la misma oportunidad que yo tuve”, dice a Impremedia Toledo, madre de cinco hijos.

Es que la educación es una parte importante de los latinos en Tampa, afirma Maritza Rovira Forino, directora del comité del programa de becas. “Nuestra beca es una red, es un fondo común donde empresas privadas e individuos ponemos nuestro dinero para ayudar a los jóvenes hispanos porque sabemos, entendemos que en esa unidad está nuestro futuro”, abunda Forino, diciendo que el pago que los estudiantes ofrecen por estas becas es su dedicación, éxito y triunfo como líderes comunitarios del futuro.

Desde la creación de esta beca en 1992, la Universidad del Sur de la Florida (USF, en inglés) ha otorgado cerca de $1 millón, según informan en su portal cibernético, donde según sus estadísticas, sólo 7,287 estudiantes -equivalente al 16% de su estudiantado- es hispano.

Si la educación es una parte esencial de los hispanos de Tampa, también lo es lograr obtener su vivienda o mejor hoy día, mantener su propio techo, algo cada vez más difícil para el promedio de las familias latinas, asegura Sylvia Álvarez, fundadora de la Alianza de Educación y Vivienda, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a la comunidad de Tampa y del Condado Hillsborough a obtener vivienda propia y a salvar sus casas de la crisis del embargo hipotecario. Una pesadilla en la viven miles de familias hispanas de la Bahía.

“Las familias hispanas son las más golpeadas por la crisis aquí en la bahía”, dice sin rodeos Álvarez, quien ha padecido en carne propia la pérdida de su vivienda. “Muchos como yo, han perdido sus salarios o lo han visto disminuirse y han perdido sus casas.”, dijo.

Según Álvarez, coautora del libro “La Pesadilla Americana, Estrategias para Prevenir, Sobrevivir y Superar el Embargo Hipotecario”, la crisis de vivienda no sólo afecta a los adultos. “Un 40% de los desamparados son niños”.

Tampa, con su puerto que atrae a turistas y que esta semana es el epicentro político de la nación, es también, junto con la cercana St Petersburg, la zona metropolitana con más desamparados, según un reporte publicado por la National Alliance to End Homelesness, una entidad no lucrativa que tiene el propósito de darle fin al problema de los sinhogares en Estados Unidos.

Según el reporte, Tampa es la ciudad número uno de la nación con más desamparados, calculado a un promedio de 50 sinhogares por cada 10,000 habitantes. En ese sentido, esta zona metropolitana cuenta con 15,728, siendo uno de cada cinco, un menor de edad.

Álvarez tiene un plan para hacerle frente al desamparo en su ciudad y ayudar a las familias que lo han perdido todo a volver a empezar.

Se trata del “Proyecto Esperanza”, mediante el cual esta líder hispana buscará adquirir complejos de apartamentos abandonados a costo de descuento, remodelarlos y luego ofrecerlos como “un lugar seguro para estas familias desamparadas”.

Proyecto Esperanza además proveerá a las familias con educación financiera y recursos para ayudarlos a salir adelante, explicó. “Les daremos todas las herramientas necesarias para que con responsabilidad puedan volver a rehacer sus vidas. Para eso tendrían un período de unos tres años”, finalizó.