GIRALDO EN 3 Y 2 Beckett es el factor clave para Dodgers

Ya repuestos de los setenta temblores de tierra que sacudieron el Sur de California el fin de semana, nos quedamos con los efectos del terremoto que supuso el meganegocio entre los Medias Rojas y Dodgers, que involucró a ocho jugadores y que aterrizó a dos pesos pesados: Adrián González y Josh Beckett en Dodgertown.

Un golpe a la mesa, ni más ni menos, por parte de “Magic” Johnson y sus amigos, que con una decisión no exenta de riesgo, le gritan a todos qué quieren ganar y que si con un equipo con limitaciones han estado peleando en lo alto del Oeste de la Liga Nacional, con estos refuerzos, están listos para ganarlo todo.

Visto que a esta hora es difícil conseguir refuerzos de categoría y que Dodgers lo ha logrado, justo es decir que la presencia de González y Beckett -y también Nick Punto- ha supuesto también la aceptación del contrato de muchos millones de Carl Crawford, un gran jardinero, lesionado, que acaba de ser operado y estará de vuelta para el próximo año. Asumir ese pasivo laboral allanó el camino para cerrar el negocio.

Tener a Adrián González era un sueño que los fans de los Dodgers han convertido en realidad. Por razones de mercado, en una plaza de aficionados mexicanos, con uno de los mejores peloteros de todo el negocio. Eso lo primero. Y luego por un asunto de sumar para ser mejores.

Adrián le trae a Dodgers su promedio arriba de .300, más de 100 carreras producidas y, si tiene libertad de hacer swing, arriba de 30 jonrones.

Una ofensiva con Hanley Ramírez, Matt Kemp, Adrián González y Andre Ethier puede llegar a ser un problema sin solución para cualquier lanzador y esa es la segunda razón por la que ganan los Dodgers.

En silencio. Llegando casi por la puerta de atrás, Josh Beckett es el refuerzo más oportuno de cuantos pudo considerar Don Mathingly. De manera puntual porque la falta de un lanzador abridor, capaz de hacer cosas de gente grande, era la preocupación mayor para enfrentar lo que viene. Y por supuesto para jugar pelota en octubre.

Hemos visto a Josh Beckett, con Marlins, ganarle la Serie Mundial a los Yanquis en New York, haciendo la ruta completa con dos días de descanso y dejarlos en dos hits en un juego en el límite de los nervios que los floridanos ganaron 2-0.

Le vimos también rescatar a los Medias Rojas en el Jacobs Field de Cleveland, frente a los Indios, que tenían a CC Sabathia en la lomita, rumbo a la Serie Mundial. Esa noche ganó Beckett y se llevó la serie a Boston donde los “patirrojos” lo resolvieron y fueron ganadores de todo en 2007.

Beckett, de 32 años, es el factor que puede cambiar la suerte de los Dodgers. Fue una vez ganador de 20 juegos y colecciona (130-92) en su historia de 12 años en las Ligas Mayores.

GRAFITTI: “Angels y ahora Dodgers, grandes gastones… tan cerca de la postemporada y tan lejos de Dios”.

Luego la seguimos.