Messi salva los muebles en casa

Argentino aparece en el momento justo y resucita al Barcelona ante el Spartak

Lio Messi ya disparó para anotar uno de los dos goles que marcó ayer para llevar al Barcelona a la victoria sobre el Spartak.

Lio Messi ya disparó para anotar uno de los dos goles que marcó ayer para llevar al Barcelona a la victoria sobre el Spartak. Crédito: AP

BARCELONA, España (EFE).- Messi siempre tiene la última palabra y, en un partido que se le había puesto muy feo al Barcelona, sacó lo mejor de sí para resucitar a su equipo cuando el marcador amenazaba con un 1-2 que el argentino supo revertir con dos tantos (3-2).

El Barsa sufrió lo indecible en un partido al que nunca le tuvo el control y que en el segundo tiempo, tras un magistral contraataque del Spartak (1-2), temió por una derrota que parecía un hecho, hasta que la épica se volvió a adueñar del Camp Nou, de la mano de su genio, el argentino Lionel Messi.

“Hablar de Messi es hablar de la excelencia futbolística, se le puede parar, pero es muy difícil. Si atraes a muchos defensas sobre él, participan los demás”, dijo el técnico del Spartak, Unai Emery, al final.

Desde el inicio, Emery supo cómo aburrir a los barcelonistas y que el partido se les atragantara desde el primer minuto.

Ya anunció el día anterior que su equipo sólo iba a contar con pocas opciones y que el Spartak debía de ser solidario en defensa para evitar que un vendaval azulgrana se los llevase por delante.

Con una defensa de dos líneas de cuatro jugadores muy unidas y tapando todos los huecos posibles, el Spartak tuvo alejado a un Barsa lento y con pocas ideas para dar respuesta efectiva a una nueva defensa numantina casi infranqueable.

La tarea iba a ser difícil para un Barsa que sorprendentemente tardó más de un minuto para hacerse con el control del partido una vez arrancado éste.

Para colmo, al minuto 11, Piqué pidió cambio por lesión luego de una mala postura en una caída tras disparar un balón en el área rusa. En su lugar entró el camerunés Alex Song.

Barcelona disponía de dos volantes (Song y Mascherano) recalificados para centrales.

Ante la inoperancia en ataque, Tello recibió un balón en la frontal al 13′, y el cuerpo le pidió hacer lo que siempre le sale bien tras un recorte; disparó con potencia al palo largo, y de rosca envió el balón al fondo de las mallas (1-0).

Messi, minutos después, lo intentó también fuera del área, pero sin acierto, como el que tampoco tuvo la defensa azulgrana al 29′, cuando en un arrebato del Emenike por derecha, lanzó un envenenado balón al área, al que no acertó Song en el despeje y sí Alves, aunque lo envió al fondo de su arco (1-1).

Fue un tanto este último que volvió a serenar a los rusos e incomodar a los azulgrana, que no encontraban fluidez en su juego ni por el centro ni por las bandas, por donde el Spartak siempre mostraba ayudas necesarias para hacerse superior ante el ataque local.

Busquets, al 33′, con la cabeza, y Cesc, al 37′, también con la testa a pase de Xavi, tuvieron buenas ocasiones para romper la igualdad en el primer tiempo, en el que el Barcelona quedó desdibujado por un rival muy serio en defensa.

En el segundo tiempo, el Barsa continuó sin respuestas.

Ante eso, al Spartak no le costaba nada armar un endiablado contragolpe que en numerosas ocasiones puso en jaque a la defensa azulgrana.

Ante la falta de creatividad, Alves se sacó un pase profundo que Messi remató con una media vuelta dentro del área, pero el meta Dykan resolvió con certera intervención.

En la continuación, el Spartak volvió a armar un contragolpe que fue letal, ya que el definitivo pase de McGeady a Rómulo acabó con éste superando a Adriano y batiendo por abajo a Valdés (1-2).

El Barcelona se armó de paciencia y empujó un poco más al rival hacia su área, donde quedó taponado con la idea de defender al precio que fuese la victoria momentánea y jugársela otra vez a un contragolpe letal como en el segundo tanto.

Al Barsa le quedaban más de 20 minutos y, con Alexis ya en el campo, fue a por todas.

En una nueva internada, Tello dibujó un regate de muchos quilates dentro del área, sirvió en corto a Messi, que empató (2-2) con un suave toque.

“Tito” Vilanova metió a Villa por un Tello que salió ovacionado. El Barcelona estaba enchufado, el Camp Nou le estaba ayudando, y las cargas ofensivas se sucedían una tras otra, hasta que Alexis le puso un balón de oro a Messi, que éste, con la cabeza, anidó en el arco rival (3-2).

Dos tantos de Messi que llegaron al corazón de un Spartak que vio enterrado en dos acciones del rival un buen trabajo en el Camp Nou, donde Emery sumó un nuevo tropiezo ante los azulgrana.

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