No le temas al éxito

Si no nos auto-observamos objetivamente, es probable que el temor al éxito nos invada porque no conocemos nuestras verdaderas capacidades y cometemos autosabotaje.
No le temas al éxito
El autosabotaje y el temor al éxito nos impiden crecer en el trabajo.
Foto: Ciro César / La Opinión

Los miedos personales son unos pésimos consejeros, ya que no sólo nos impiden la realización de sueños y metas, también que las limitaciones reales que tenemos se magnifiquen de modo desproporcionado.

Personajes de distintas épocas y profesiones como Coco Chanel, Walt Disney o Picasso, tienen algo en común: el éxito. Por paradójico que esto sea, no fue un obstáculo en su camino a la realización y trascendencia.

Casi nadie podría confesar públicamente su temor hacia conseguir aquello que más desea y anhela, es más, no es fácil que alguna persona afirme públicamente que un ascenso en el trabajo, logro académico o artístico, le produce cierto temor. La realidad es que por más que se desee algo y se busque concretarlo, a veces somos nosotros mismos quienes nos saboteamos para no alcanzarlo.

Jenifer Linda Salinas, psicóloga y terapeuta, explica que el miedo al éxito a veces se convierte en una condición psicológica que nos puede paralizar y comenta que esto se relaciona con la baja autoestima y, en casos más serios, con un sentimiento de inferioridad y poca o hasta nula autoconfianza, lo que provoca que de forma consciente o inconsciente arruinemos la posibilidad de triunfo.

La especialista recomienda que busquemos ayuda profesional para detectar qué suceso en nuestra historia de vida provocó tensión y sentimientos de incapacidad, y nos comparte un ejemplo: “Cuando a un pequeño lo hicieron responsable del cuidado de sus hermanos, o lo obligaron a hacer actividades que implicaron un esfuerzo físico y mental para el cual no estaba apto por edad o condición, se generan este tipo de situaciones”, expone y agrega: “Por eso es importante descubrir qué situación o serie de experiencias lo ocasionaron y así trabajar en no tener miedo de estar expuesto ante los demás y no cumplir expectativas”.

Además de buscar apoyo de un psicólogo, la especialista nos brinda algunas recomendaciones para combatirlo:

• Reconocer de manera honesta las habilidades y limitaciones que tengamos.

• Debemos de aceptar que algunas veces ganaremos y otras no.

• Proponernos metas alcanzables y medibles.

• Debemos evitar pensamientos negativos.

• Hay que creernos merecedores de tener logros.

Es preciso reflexionar sobre los prejuicios que tenemos en distintos esferas como son la laboral, de pareja y familia, para que podamos descubrir las ideas equivocadas con las que nos regimos para la toma de decisiones y por medio de las cuales pensamos lo que es ‘posible’ e ‘imposible’ de lograr debido a nuestras circunstancias.

María Magdalena Egozcue Romero, autora del libro “Primeros auxilios psicológicos” de Editorial Paidós, explica que: “Cuando te invadan creencias negativas acerca de tu persona y potencial, deséchalas inmediatamente y admite que te equivocaste al devaluarte. Mírate con objetividad y convéncete del potencial que tienes; empieza a crear una sana relación contigo mismo”.

La autora manifiesta que es importante reconocer las propias cualidades, ya que cuando la autoestima está baja, sólo vemos nuestras debilidades y por lo tanto, cuando nos equivocamos o cometemos un error, simplemente “se demuestra y confirma lo inútiles o ineficientes que somos ante nuestros propios ojos”. Al momento de hacer un reconocimiento de nuestras fortalezas y talentos debemos ser honestos y objetivos.

Una gran cantidad de logros públicos o privados nunca se hubieran realizado, si sus protagonistas no hubieran sido capaces de hacer un alto en el camino para informarse, corregir y reflexionar sobre su quehacer, el modo de hacerlo y su razón de ser.

El éxito es, ante todo, consecuencia de una versión personal que debemos definir antes de iniciar su construcción.

Titanes, director Boaz Yakin (2000).

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

Bojorge@teleton.org.mx