Nueva polémica en Houston por muerte de sospechoso a manos de la policía

Nueva polémica en Houston por muerte de sospechoso a manos de la policía
En una foto sin fecha definida, Kenneth Brian Releford fue baleado a muerte por un policía de Houston, vecinos aseguran que sufría de problemas mentales.
Foto: Cortesía

La policía de Houston dice que Kenneth Brian Releford, de 38 años, era un criminal peligroso que tumbó a patadas la puerta de la casa de uno de sus vecinos y se metió para golpear a un abuelo de 87 años y a sus dos nietos de 12 y 14 años, agrediendo a uno de los niños sexualmente. Pero los vecinos de Releford aseguran que sufría de problemas mentales y que no merecía que un policía de Houston lo matara a balazos, como sucedió el jueves 11 de octubre en plena calle.

Poco después de la media noche la policía fue llamada por un disturbio que ocurría en una casa ubicada sobre la calle Sampson, al sur del centro de Houston, donde un hombre había ingresado a una casa donde golpeó a una persona de la tercera edad y a dos niños. Cuando llegó el oficial J. Rosemon a la escena fue a buscar a Releford para interrogarlo sobre el incidente, del que era sospechoso, y según la policía fue en ese momento que Releford se mostró agresivo con el oficial.

Una vecina le dijo a RUMBO que en ningún momento Releford puso su mano en la espalda, que solamente estaba retando al policía y que en ningún momento se le acercó peligrosamente al oficial. Según ella Releford siempre se mantuvo al otro lado de la calle.

La testigo contó que todos los que estaban mirando lo que estaba sucediendo le suplicaron al policía que no le fuera a disparar porque tenía problemas mentales y que después de dispararle la primera vez el oficial se acercó a Releford y cuando este intentó levantarse lo remató con otro disparo.

“No entiendo por qué nunca intentó sacar su pistola de carga de electricidad, no tuvo que dispararle”, dijo la vecina que pidió no ser identificada.

Otros vecinos dijeron que no era la primera vez que Releford se había metido en problemas con la policía por sus episodios de agresividad y que el padre de Releford ya había ido a la estación de la policía para advertirles que su hijo había sido diagnosticado con esquizofrenia.

El portavoz de la policía John Cannon no pudo confirmar si sus oficiales ya habían tenido problemas con Releford en el pasado y confirmó que al sospechoso no estaba armado.

Este caso ha puesto una vez más a la policía de Houston en el ojo del huracán por la manera en que ha reaccionado en casos de personas con problemas mentales.

Hace menos de un mes un policía le disparó en la cabeza a Brian Claunch, un hombre en silla de ruedas que estaba amputado de una pierna y un brazo.

Un oficial al sentirse amenazado por Claunch, quien llevaba un objeto en la mano que resultó ser una pluma, le disparó en la cabeza privándolo de la vida. Ese caso se mantiene bajo investigación por el FBI. Por lo pronto este nuevo caso lo está investigando el Departamento de Asuntos Internos de la Policía de Houston pero en este vecindario hay algunos que aseguran haber sido testigos de otra muerte injusta.