(Re) Acción Afirmativa

La Corte Suprema de Justicia tiene entre ojos a la acción afirmativa

Uno de los asuntos más escabrosos sobre los que deberá pronunciarse el Tribunal Supremo es sobre la constitucionalidad de la acción afirmativa en universidades.

Este proceso se define como una política que da un trato preferencial a un grupo que históricamente haya sufrido discriminación, en general, en esta categoría se incluyen diversos tipos de minorías raciales.

El caso Fisher versus University of Texas, cuestiona la validez de un programa de acción afirmativa en las admisiones de todos los estudiantes.

La demanda contra la Universidad de Texas fue presentada por Abigail Fisher, quien alegó que el centro de estudios le negó la admisión por ser blanca. La joven enfatizó que se violaron sus derechos constitucionales, ya que se consideraron a otros estudiantes menos capacitados, pero de grupos minoritarios.

Los tribunales de menor rango siempre han dado la razón a la universidad en aras del fomento de la diversidad cultural, pero ahora el caso llega al Tribunal Supremo, donde una hipotética sentencia favorable a la demandante podría ser pionera para dar marcha atrás en todo el país en lo que a políticas de acción afirmativa se refiere.

A las autoridades universitarias les preocupa que el tribunal actual, más conservador, podría limitar o incluso prohibir la consideración de la raza en las decisiones de admisión.

La Corte Suprema probablemente entregará el fallo a comienzos de junio.

“Si la decisión es muy amplia y muy hostil hacia la acción afirmativa, el futuro del resto del país puede ser muy similar al de California”, dijo Barmak Nassirian, director ejecutivo de la Asociación de Encargados de Inscripción y Funcionarios de Admisión de Universidades.

California fue el primer estado en prohibir la consideración de la raza y el grupo étnico en las admisiones en las universidades públicas.

Al año siguiente de que la prohibición de California entrara en vigor, la cantidad de estudiantes negros, latinos e indígenas estadounidenses se redujo a casi la mitad en Berkeley y UCLA.

Los efectos de la prohibición de California, conocida como la Propuesta 209, son particularmente evidentes en la Universidad de California, recinto de Berkeley, donde el cuerpo estudiantil es muy diverso pero apenas refleja el tejido étnico y racial del estado.

Con la acción afirmativa declarada ilegal, los estudiantes asiático-estadounidenses han dominado las admisiones (La clase admitida para ingresar en UC Berkeley este año es 30% blanca y 46% asiática).

Pero los estudiantes hispanos y negros, tradicionalmente subrepresentados, continúan estándolo. En un estado en que los latinos representan la mitad de la población en las escuelas públicas K-12, solo 15% de los estudiantes de Berkeley son hispanos. Y la clase de primer año está formada en menos de 4% por afroamericanos, aunque representan 7% de los estudiantes K-12.

Los estándares educacionales en este país siguen siendo discriminatorios, por lo que se necesita de acción afirmativa en las universidades.

California debe aprender de Brasil, donde la Ley de Cuotas pone a las universidades al alcance de todos.

“La ley muestra que el sueño de cursar la educación superior pública puede ser realidad. Así, los estudiantes de la red pública de enseñanza también tendrán la oportunidad de concretizar el sueño de estudiar en las universidades públicas”, explicó el ministro de Educación.

La ley de Cuotas, aprobada por la presidenta Dilma Rousseff,establece una combinación de cuotas raciales y sociales en las 59 universidades federales de Brasil, el país con la segunda mayor población negra del mundo, después de Nigeria.

La norma establece que 50% de los cupos en esas universidades, equivalentes a unas 120 mil plazas, deberán corresponder a alumnos que cursaron toda la secundaria en instituciones públicas.

La mitad de esos cupos (25% del total) irán para estudiantes de familias con ingresos bajos, lo que constituye la cuota social.

A su vez, la cuota racial será definida de acuerdo a la proporción de negros, mulatos e indios en cada estado del país, según el censo y cómo se autodefina cada estudiante.

Los que ocuparán los cupos reservados se elegirán de acuerdo a su rendimiento en un examen nacional de enseñanza media.

Al sancionar la Ley, la Presidenta dijo que Brasil tiene dos retos: En primer lugar es la democratización del acceso a las universidades y, segundo, el desafío de hacerlo manteniendo un alto nivel de enseñanza y la ‘meritocracia’ (el reconocimiento de los méritos académicos). Además, “la política de cuotas para la educación pública será una gran motivación para estos estudiantes. Y será positivo porque tenemos el gran desafío de mejorar la escuela pública”, señaló.

Los universitarios brasileños han sido tradicional y mayoritariamente blancos de clase media y alta, muchos formados en liceos privados que los preparaban mejor para pasar el examen de ingreso a estudios terciarios.

La ley de cuotas es fundamental porque cuestiona el dominio de las élites en las facultades públicas brasileñas.

Ahora el pobre puede hacer medicina, odontología o derecho en las facultades públicas; antes no podía.

Definitivamente, la educación para todos es una tarea pendiente en California.