Revive tema de reforma migratoria

Líderes hispanos quieren pasos concretos de Washington lo antes posible

Revive tema de reforma migratoria
Con el triunfo del presidente Obama, las organizaciones latinas han retomado el tema de la reforma migratoria.
Foto: La Opinión - Archivo

WASHINGTON, D.C.— Cuatro años más y una nueva agenda. Atrás quedó la reforma de salud, Wall Street y el plan de recuperación económica. Con un Congreso dividido, el presidente Barack Obama enfrenta, quizás, el mayor de sus desafíos: el legado de su segundo mandato. Uno que tiene el nombre de reforma migratoria.

Fue un tsunami de agua fría para los republicanos. El triunfo holgado del mandatario, en gran parte, gracias al voto hispano. Ahora que el electorado hizo sentir su voz, inmigración ha cobrado un nuevo protagonismo en la vida política de Estados Unidos.

Fue tema de conversación para la mayoría de los comentaristas ayer. El mismo Presidente lo mencionó en su discurso de aceptación, donde clamó por el resurgimiento del bipartidismo y la cooperación en Washington.

“Espero trabajar con los líderes demócratas y republicanos para reducir el déficit federal de la nación, reformar el código tributario, trabajar sobre la inmigración y disminuir la dependencia del país del petróleo extranjero”, exclamó.

Y es que la reforma migratoria es la gran deuda de Obama con los hispanos. Una que él mismo ha reconocido y que se comprometió a remediar si era reelegido. Al mismo tiempo, el tema está en el consciente colectivo y es una preocupación para los votantes hispanos.

La encuesta realizada por Latinos Decisions e Impremedia en vísperas de los comicios, mostró que más de un tercio de los 5,600 votantes hispanos que participaron, en 11 “estados columpio”, dijeron que la reforma migratoria y el Dream Act, eran lo más importante para la comunidad.

Más aún, 31% de los encuestados aseguró que estaría más predispuesto a votar por los republicanos, si el partido toma un rol de liderazgo para apoyar una legislación integral.

No es extraño entonces, que ahora, diversos líderes hispanos tengan “el cheque en la mano” y quieran cobrarlo a la Casa Blanca.

“Obama, esperamos acción en 2013, no más excusas”, dijo Eliseo Medina, secretario-tesorero de SEIU.

“Un 60% de los votantes hispanos conoce a alguien indocumentado. Es un tema personal para la comunidad. Estamos listos para encontrar soluciones. Esperamos que el Presidente invite a los líderes de ambos partidos para concretar una reforma migratoria”, aseguró Clarissa Martínez, directora de participación cívica e inmigración del Consejo Nacional de la Raza.

“Ojalá que la legislación se concrete dentro de los próximos meses. El gigante está despierto (voto hispano) y esperando resultados”, exclamó Ben Monterroso, director ejecutivo de Mi Familia Vota.

Pero, hasta ahora, voces en ambos partidos, han cuestionado seriamente los efectos políticos de un Presidente que se sumerja de lleno en inmigración y otorgue ciudadanía a la población indocumentada.

Sobre todo considerando que el sector más conservador del Congreso califica como “amnistía”, la mayoría de las iniciativas relacionadas con los beneficios para este grupo. Un riesgo que Obama tomó este año, al otorgar acción diferida a los Dreamers, tras una gran presión popular y en plena campaña electoral.

Expertos como Frank Sharry, director ejecutivo de Americas Voice, aseguraron que “los tiempos cambiaron”.

“Esta elección demostró que brindar ayuda a los indocumentados no espanta a los votantes independientes e indecisos”, comentó.

La coalición de organizaciones que apoyan una reforma migratoria se enfrenta ahora a varias interrogantes. La primera es si el Presidente encontrará verdaderamente apoyo republicano para impulsar una reforma.

La segunda es, qué tipo de legislación se debe empujar. ¿Una reforma integral o legislación de menor envergadura como el Dream Act? Un tema que seguramente dividirá a grupos de jóvenes y la coalición de líderes latinos.

La tercera es cuánto tiempo esperar para ver resultados en esta área, antes de presionar.

“Este es un momento para lanzarse a lo grande y fuerte. Este movimiento se trata de obtener el mejor resultado posible para la mayoría de los inmigrantes indocumentados y no renunciaremos hasta que los 11 millones puedan acceder a la ciudadanía”, dijo Sharry.

Si el partidismo propio de Washington, impera tras la elección, la meta de una reforma migratoria continuará siendo un sueño. Los pasos que tome el Presidente , darán las luces más concretas respecto a las prioridades de su agenda y la estrategia para concretarlas.