Argentina vuelve a la calma

Comerciantes, empero, decidieron cerrar por temor a nuevos actos
Argentina vuelve a la calma
Personas tiraban piedras contra la policía durante choques pasados en Buenos Aires, que se habían extendido a otra ciudadades.
Foto: AP

BUENOS AIRES, Argentina (EFE).— La tranquilidad volvió ayer a las ciudades argentinas que habían sufrido saqueos en las últimas 48 horas, aunque algunos comerciantes decidieron mantener sus negocios cerrados por temor a nuevos actos vandálicos, informaron fuentes oficiales.

“La situación esta mañana es de tranquilidad. La noche, que era fundamental para recuperarla, pasó sin violencia”, declaró a los medios Fernando Asegurado, secretario de Gobierno de Rosario (a 300 kilómetros de Buenos Aires).

En esta ciudad argentina murieron ayer dos personas durante el asalto a supermercados chinos, más de una decena resultaron heridas, entre ellas varios policías, y 137 fueron detenidas.

“[En las últimas horas] hubo una acción coordinada con los refuerzos de cuerpos especiales de la policía, y si bien muchos propietarios de negocios no ocultaban la preocupación por eventuales hechos de violencia, no ocurrió nada”, añadió Asegurado, quien explicó que los detenidos pasaron a disposición judicial y algunos serán acusados de robo calificado.

El temor a nuevos asaltos y actos vandálicos llevó a algunos comerciantes rosarinos a pasar la noche en sus negocios y a mantener las persianas bajadas por la mañana.

La calma también regresó al conurbano bonaerense, donde este viernes pasado se registraron numerosos saqueos y destrozos de comercios y supermercados.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, condenó ayer los “desmadres”, informó que hay 471 detenidos y pidió que “se aplique el rigor de la ley para quienes estaban robando con armas, que no salgan.

El Gobierno nacional acusó este viernes a los sindicalistas opositores de estar detrás de los robos organizados cuando se cumplen 11 años de las violentas protestas sociales, que incluyeron saqueos y que terminaron con la caída del Gobierno del entonces presidente, Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001.

Los sindicalistas rechazaron las acusaciones y anunciaron que presentarán una denuncia ante la Justicia.