La bella malvada de La Patrona

La actriz argentina Chrisitan Bach, será la "patron" en la nueva telenovela de Telemundo. Habla de su personaje, de su esposo y sus hijos.
La bella malvada de La Patrona
Christian Bach representa a Antonia Guerra, una villana muy simpática.
Foto: Telemundo

MÉXICO, D.F.— A Christian Bach le da lo mismo hacer personajes de villana que de la protagonista buena. Pero eso sí, en ambos casos ninguno debe caer en el absurdo o en lo “estúpido”.

Su personalidad impone esos personajes fuertes. Su carácter —aunque agradable y bromista— denota exigencia, y la manifiesta una vez que comienza a desdoblarse profesionalmente.

“Las villanas son personajes divertidos”, define. “He tenido la suerte y gracias a Ernesto Alonso [productor mexicano 1917-2007] —que trabajé muchísimo con él—, que las protagonistas que me escribió siempre fueron fuertes. A mí no me gustan esas protagonistas tan estúpidas que no puedes creer que aguanten tanto… en la vida uno tiene que tener pantalones, el ser la protagonista no significa que seas idiota. ¡Detesto las novelas que son así!”.

Bach (Argentina, 1959), se estrena ahora con nuevo personaje de villana en La Patrona, el melodrama de Telemundo que comienza el martes a las nueve de la noche.

Ahí medirá fuerza con la actriz Arcely Arámbula (Gabriela Suárez), a quien le hará la vida imposible interpretando a Antonia Guerra y quien al final terminará siendo la gran patrona.

“[Antonia Guerra] Es una villana muy simpática”, explica Bach, mientras se acomoda en una de las escalinatas del ex Convento del Desierto de los Leones, en la Ciudad de México donde se grabaron algunas escenas de la novela y durante entrevista con ¡holaLA! . “Está escrito con mucha irnonía, con sentido del humor y eso denota inteligencia, no aplicada para bien, como en este caso, pero es un personaje que no cae en el estereotipo que estamos acostumbradas a ver en los melodramas”.

La bella actriz que a sus 53 años goza de una envidiable figura, habla de su personaje, de sus maldades, sus contrastes e incluso sus virtudes, pero todas esas descripciones basadas en una conducta más real.

Bach, quien tiene una amplia experiencia en la actuación y en la producción, dice que las experiencias de vida de un actor tienen que salir al momento de trabajar en un personaje.

“El trabajo de un actor se complementa con la experiencia de vida”, dice. “Yo le digo a mis hijos: ‘acumulen experiencias porque tarde o temprano, como actor, les van a servir. Una va viviendo cosas, conociendo gente y a veces hay que robarles su historia. No me gustan las villanas de cartón, en los melodramas hay géneros y si es un clásico, puedes hacerlo contemporáneo”.

Bach tiene una carrera sólida. Ha hecho cine y televisión, pero han sido los melodramas como Bodas de odio, De pura sangre, La chacala, por citar algunos, que le han dado mayor reconocimiento.

Está casada desde hace 26 años con el actor mexicano Humberto Zurita, con quien procreó dos hijos, Sebastián y Emiliano, que han seguido sus pasos en la actuación.

Sin embargo, como madre ha puesto sus límites.

¿Qué tanto interfieres con consejos en tus hijos, en lo profesional?, se le pregunta.

“Yo creo en esta carrera como en la vida en general, ellos no hacen lo que tú les digas, hacen lo que ven”.

Bach, que desde hace más de dos décadas radica con su familia en Miami, Florida, revela que dejó de hacer telenovelas por mucho tiempo, y realizó más proyectos en cine porque era lo que le daba más posibilidad de estar con sus hijos.

“Esos momentos no me los quita nadie”, afirma. “Nadie me quita estar platicando con Sebastián cuando llega a las tres de la mañana de reventón o con Emiliano, a las seis de la mañana antes de irse a la escuelas. Todo eso, no te lo devuelve nadie”.

Cuenta que el año pasado le ofrecieron una telenovela que tuvo que rechazar, porque era el último año que pasaría con su hijo Emiliano, antes de que este se fuera a la universidad en Nueva York.

“No hay novela, no hay obra de teatro, no hay película que valga ese momento”, confiesa con orgullo. “A partir de agosto —del año pasado—, estuve libre y llegó esta propuesta”.

La seguridad en sí misma, su inteligencia y fuerte carácter no solo se han visto de manifiesto en su carrera actoral, sino en su vida personal.

Antes de ser actriz, Bach terminó la carrera de abogada en su natal Argentina. Un requisito que ha impuesto a sus hijos antes de dedicarse a la actuación.

Aunque Sebastián a los nueve años debutó como actor en Cañaveral de Pasiones, sin el mayor agrado de su madre, que era la productora.

“Tuvo mucho éxito y lo llamaron para otras telenovelas, pero le dije no; vive tu infancia, estudia, prepárate y si quieres más grande entras en esto”, dice. “Lo mismo con Emiliano, está estudiando arquitectura y actuación, tiene una propuesta para cine, pero si el proyecto se da cuando esté de vacaciones bien, sino vendrán más”.

Con su pareja, dice, la inteligencia de ambos es lo que los ha hecho funcionar como pareja, a pesar de pasar tiempos separados por cuestiones de trabajo. Ella se ha tenido que quedar en Miami y él en México.

“La inteligencia es lo más importante. Pensamos en plural. Nuestra prioridad son nuestros hijos, luego en el nosotros: su éxito es mi éxito y su fracaso es mi fracaso. Cuando lo ves de esa manera tratas de ir viviendo lo que te toca y permitir el crecimiento de cada uno”.

“Humberto y yo siempre nos hemos apoyado”, comenta. “Él viaja por cosas de trabajo, yo también, si volvemos que bueno y si no, ni modo”.

Actualmente con su personaje en La Patrona, casi toda la familia está en México.

Zurita está haciendo obra de teatro. Su hijo Sebastián está grabando en cine y ella la telenovela.

“Ahora estamos todos viviendo en el departamento de Sebastián, que no le agrada mucho”, revela. “Al que le toca trabajar viene a México y ahora coincidimos los tres”.

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