Un semillero de esperanzas

Academia nutre el gran sueño guatemalteco de llegar a su primer Mundial
Un semillero de esperanzas
Luis Vélez (izq.) y Alberto Galdámez, directivos unidos por el mismo obje- tivo: llevar el futbol de Guatemala a lo más alto.
Foto: La Opinión - Foto: Abraham Nudelstejer

En el barrio San Antonio de Ciudad de Guatemala, Luis Vélez salía todos los días de su casa para ir a jugar futbol profesional con el Club Sacachispas de Chiquimula.

En la misma cuadra donde vivía el mediocampista, Alberto Galdámez salía cada mañana de su modesta vivienda para ir a la escuela.

Vélez se había constituido en un jugador importante de Guatemala, pero una lesión en la rodilla lo obligó a retirarse de las canchas en 1972.

Poco después de que su carrera quedara truncada, el exfutbolista decidió emigrar a Los Ángeles para continuar con sus estudios y forjarse un mejor futuro.

Con el paso del tiempo se convirtió en un exitoso contador público y administrador de empresas.

Unos 15 años después de la llegada de Vélez, arribó a Los Ángeles Galdámez, y el destino reunió una vez más a estos chapines por los que en sus venas corre la pasión del futbol.

“Nos conocíamos desde que vivíamos en el barrio, y nos venimos a reencontrar aquí”, contó Galdámez.

Un día, mientras platicaban del deporte que tanto aman, decidieron que había llegado la hora de dejar las palabras a un lado y llevar a cabo su largo sueño anhelado: abrir una academia de futbol.

“Por más de 10 años estuvimos platicando de esto hasta que un día le dije a Alberto: ‘Lo hacemos o mejor dejamos de hablar del tema'”, relató Vélez en su oficina localizada en Huntington Park.

Apoyándose en sus ahorros bancarios, el contador público invirtió 120 mil dólares para abrir la Guatemalan Soccer Academy, ubicada en el sureste de Los Ángeles.

“Era un sueño que teníamos y lo logramos hacer realidad”, comentó Vélez, de 60 años, quien funge como presidente.

“Es algo que no se hizo de un día para el otro”, subrayó el vicepresidente Galdámez, de 43 años, y quien también contribuyó financieramente para cristalizar el proyecto de la academia gracias a su exitosa labor como empresario.

“La academia nació con la idea de sacar a los muchachos de las pandillas, de las drogas y de los vicios que los rodean en sus vecindarios”, dijo Vélez.

La respuesta de la comunidad chapina de Los Ángeles ha sido espectacular, y cientos de jóvenes se han volcado a las canchas de la academia.

Con la ayuda de entrenadores profesionales, Vélez y Galdámez comenzaron a descubrir verdaderos valores para el futbol chapín, y se dieron cuenta que entre sus manos tenían, en buena parte, el futuro del balompié de su país.

“Empezamos a sacar jóvenes de gran calidad que representan el cambio de nuestro futbol”, apuntó Vélez.

El año pasado, el entrenador de la selección de Guatemala, Ever Hugo Almeida, escuchó sobre el trabajo de la academia, por lo que viajó a Los Ángeles.

“Se llevó a seis jugadores para la selección Sub-20”, comentó Galdámez, y de la media docena de futbolistas que se fueron, dos tuvieron la calidad suficiente para integrar la selección que participó en el Mundial Sub-20 efectuado el verano pasado en Colombia.

“Nos emociona ver que nuestro esfuerzo comienza a dar resultados”, dijo Vélez en referencia a Jonathan Rodríguez, defensa central, y Edwin Rivas, centro delantero, los jugadores de la academia que participaron en esa Copa del Mundo.

Ese buen trabajo hizo que la Federación Nacional de Futbol de Guatemala otorgara un aval a la Guatemalan Soccer Academy para reconocerla como la única academia acreditada fuera del país.

En el futuro inmediato, Vélez y Galdámez expandirán las operaciones de la academia a los condados de Orange, San Bernardino, Long Beach y Fullerton.

Ambos quieren seguir con su meta original de que el futbol sea el medio por el que los jóvenes abandonen conductas inapropiadas.

“Ese es nuestro objetivo fundamental, pero también tenemos un propósito deportivo muy claro: queremos ver a Guatemala en un Mundial”, aseveró Vélez.

“Los jóvenes que estamos sacando de la academia harán que el futbol de Guatemala cambie, que los fracasos se queden en el pasado, y que por fin podamos ver a nuestro país en una Copa del mundo”, enfatizó.

Galdámez secundó los sentimientos de su amigo y compañero de andanzas.

“Cuando era niño, recuerdo a mi padre escuchando el futbol en la radio diciéndome una y otra vez que no se quería morir sin ver a Guatemala en un Mundial”, apuntó.

“Mi padre ya falleció y ahora soy yo el que dice que no se quiere morir sin ver a Guatemala en un Mundial, y creo que estamos muy cerca de verlo”, dijo Galdámez mientras clavaba su mirada en una pantalla de computadora con la fotografía de los casi 100 jóvenes que en la actualidad componen la academia.

“Ellos nos harán llegar a una Copa del Mundo”.