Benedicto XVI se despide

El pontífice aseguró en su última audiencia que 'no abandona la cruz' y que ha vivido momentos difíciles

Roma — Benedicto XVI abandonará el Palacio Pontificio del Vaticano a las 11 a.m. (hora de Nueva York) de hoy y tres horas después dejará de usar el anillo del Pescador, que simboliza el poder pontificio, momento en que se hará oficial la renuncia a su papado, aunque seguirá llamándose Su Santidad Benedicto XVI.

Joseph Ratzinger pone fin a ocho años de papado y abandonará el Palacio Pontificio del Vaticano, convirtiéndose en el primer pontífice que renuncia al ministerio petrino en la historia moderna de la Iglesia Católica.

En su nueva vida, Benedicto XVI seguirá llamándose Su Santidad Benedicto XVI, una decisión que ha tomado él mismo y tendrá el título de “papa emérito” o “Romano Pontífice emérito”. Vestirá sotana blanca, sin esclavina y calzará zapatos marrones, curiosamente los que le regalaron unos artesanos mexicanos durante su viaje el año pasado.

Su Santidad Benedicto XVI residirá en Castel Gandolfo, durante los dos meses que se espera duren las obras de reestructuración del monasterio ubicado en los jardines vaticanos y en el que, según anunció, “desaparecerá”.

Ratzinger se llevará a esta localidad documentos y apuntes privados, mientras que los del pontificado y los de la época en que fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe quedarán en el Vaticano para ser archivados.

Ayer, ante más de 150,000 personas, Benedicto XVI aseguró que no regresa a la vida privada.

“Mi decisión de renunciar al ministerio petrino no revoca la decisión que tomé el 19 de abril de 2005 (cuando fue elegido Papa). No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, conferencias, etc. No abandono la Cruz, sigo de una nueva manera con el Señor Crucificado. Sigo a su servicio en el recinto de San Pedro”, afirmó.

En su última intervención, Benedicto XVI dijo en español que “mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que El nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos”.

“Les pido que se acuerden de mí en su oración y que sigan pidiendo por los señores cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo sucesor en la cátedra del apóstol Pedro”, pidió Benedicto XVI a los presentes.

El pontífice agradeció a quienes se juntaron para despedirle por “haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado” y aseguró que “desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también que la barca de la Iglesia es suya, y que Él la conduce por medio de hombres”.

Sus últimas palabras fueron para que “imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia. Muchas gracias. Que Dios los bendiga”.

Tras concluir su último acto público en el Vaticano como papa, la audiencia pública de los miércoles, Benedicto XVI abandonó la plaza de San Pedro en medio de una gran ovación y “vivas al papa”.