Llora familia en Cuba a Carmen Montejo

Familiares cubanos no sabían del fallecimiento de la gran dama de la pantalla Carmen Montejo

Carmen Montejo fue homenajeada el miércoles en el Palacio de Bellas Artes, ante la presencia de figuras como Silvia Pinal(tercera de izq. a der.), Diana Bracho y Laura Zapata, entre otros.
Carmen Montejo fue homenajeada el miércoles en el Palacio de Bellas Artes, ante la presencia de figuras como Silvia Pinal(tercera de izq. a der.), Diana Bracho y Laura Zapata, entre otros.
Foto: Agencia Reforma

SAN CRISTÓBAL, Cuba.— Ayer, en esta tranquila localidad rural (antes llamada Pinar del Río) nadie sabía que la mayor gloria local, la gran actriz nacida aquí y nacionalizada mexicana, Carmen Montejo, había muerto.

Tampoco, Ignacio Sánchez, su único pariente en la isla, quien se enteró a través de Agencia Reforma del deceso de su prima.

Con los ojos enrojecidos y llenos de lágrimas, Ignacio y su esposa, Denia Vigoa, ambos profesionales de la salud, admitieron que todavía no había llegado a sus manos el periódico del día.

“Me he enterado de la muerte de mi prima por usted”, dijo Ignacio con la voz quebrada. Recordó que hace cinco años pasó unos días muy gratos con la actriz cuando visitó Cuba.

“Ella estuvo aquí por última vez hace unos cinco años y paseamos mucho. Visitamos juntos Viñales y La Habana. Lo que más recuerdo es lo maravillosa que fue con nosotros. Era muy buena persona”, confesó el fisioterapeuta de 49 años, actual propietario de la casona natal de Carmen Montejo.

“Pero el dolor que siento hoy es incontenible. No se lo puedo explicar con palabras”, añadió.

La vivienda es una uno de las escasas exponentes que quedan de la tradicional arquitectura rural de esta zona.

Fue construida por los propios esclavos de la finca en 1801, para el bisabuelo de Carmen, alcalde del pueblo.

“También recuerdo que le di masaje en las piernas, porque le dolían mucho. Estuvimos toda una tarde sentados, conversando, recordando el tiempo de su niñez con personas que aún vivían, como la lavandera de la casa”, rememoró Ignacio.

De ese viaje, el primo de la artista destacó el deseo de Carmen por volver a la casa donde había nacido y vivido sus primeros años, antes de que su papá la enviase a estudiar a La Habana.

“Ya entonces, ella quería que la casa fuese reparada”, señaló.

Poco antes, en un recorrido por lo que fue la finca familiar del bisabuelo Montejo, Bárbara Bencomo, nacida en el año 1939, en la propia finca, recordó que la casa, cuando ella era una niña, todavía lucía muy grande y bonita.

Además, la construcción era tan segura, que todo el barrio de Chirigota se refugiaba en ella cuando se esperaba un ciclón.

“Aquí donde la ve, fue una hermosa vivienda de siete habitaciones, mandada a hacer por el bisabuelo de Carmen y donde el papá tenía su gabinete de dentista”, platicó Bencomo.

Pero la prolongada falta de recursos materiales y los violentos huracanes que golpean periódicamente esta región isleña, asolaron la antes concurrida casona de los Montejo, hoy cerrada por amenaza de ruina tras los estragos del ciclón Gustav, de 2009.

Se aprecia solitaria entre esbeltas palmas reales sin que la cubierta desvencijada del porche logre vencer su belleza original.

Su dueño actual, que ya no la puede habitar, pedirá ayuda al historiador de La Habana para su reconstrucción.

“Quisiera hablar con Eusebio Leal para su restauración. No pido dinero, mi esposa y yo somos profesionales y podemos asumir una parte de la reconstrucción. Necesitamos apoyo porque es demasiado grande y es muy triste ver desaparecer este patrimonio cultural que se podría convertir en un museo o un centro para actividades teatrales. Tiene dentro todos los recuerdos de Carmen Montejo”, externó el único pariente vivo que ha dejado la gran artista en su Cuba natal, donde apenas ayer alguna emisora radial y el diario Granma dieron la noticia de su partida.