Irak no valió la pena

La preguntas pendientes no tienen respuestas agradables

Guía de Regalos

Irak no valió la pena
Los despojos de la guerra son parte del paisaje de Irak.
Foto: EFE)

Burbujas

Escribo esta columna como comentario al décimo aniversario de la guerra de Irak.

Se han dicho tantas cosas de ese conflicto, pero dos cuestiones medulares siguen sin respuesta: ¿Valió la pena el inmenso sacrificio?, ¿los razonamientos que nos llevaron a esa guerra la justificaron?

¡Yo opino que no!

La palabra final la tendrán los historiadores, sin embargo podemos hablar de cómo vimos entonces la situación.

Todo empiezó con el ataque terrorista a las torres gemelas en Nueva York que nos causó rabia e indignación, agravada por los festejos públicos en algunos países árabes, celebrando como un triunfo la destrucción de las torres y nuestros más de 2,000 muertos.

Hubo una enorme ola de apoyo a su propósito cuando Bush, “W”, anunció que buscaría al terrorista bin Laden, cabeza de Al Qaeda y cómplices, donde quiera que estuvieran para llevarlos a la justicia . Por ello tuvo el campo abierto para actuar libremente en esa búsqueda.

Solo que no se sabía donde buscarlo. Se rumoraba que estaba en algún rincón de Afganistán.

Y asi transcurrió, según creo, casi un año… No se encontraba a bin Laden y no sé como, pero poco a poco apareció Irak como co-culpable en ese panorama.

Al parecer el razonamiento aducido por Bush “W” y Dick Cheney, su vicepresidente, fue que ese sangriento dictador estaba en posibilidad de producir armas de destrucción masiva —decían que ya las tenia— y encontraron o manejaron rumores de que Sadam estaba adquiriendo en África materiales para la fabricación de armas nucleares; rumores que nunca pudieron ser comprobados.

Basados en sus propias premisas consideraron que Irak podía volverse un peligro para los Estados Unidos y ya era una amenaza seria para Israel; hablaban tambien de una posible asociación de Sadam Hussein, dictador de Irak, con al Qaeda.

¡En realidad eran enemigos!

Con estos argumentos convirtieron a Irak en “el enemigo”. Se ignoró que Irak había tenido una guerra sangrienta con Irán en la que los Estados Unidos habían apoyado a Sadam con armas, entre ellas “gases”, que este usó posteriormente en contra de los Kurdos en Irak.

Anteriormente, en la previa invasión de Kuwait por parte de Irak, Bush padre, con una coalición internacional lo expulsó, derrotándolo. Tuvo el gran tino, que le faltó a su retoño. de parar sus tropas y no invadir Irak.

Estas historias que parecen deshilvanadas, no lo son, conducen unas a otras y reflejan la situación un tanto anárquica de odios cambiantes que en el Medio Oriente.

Tanto insistir en el peligro de Irak (¡Ojo! Actualmente estamos haciendo algo parecido con Irán) forzó a un desenlace. Al parecer no se hacía esfuerzo alguno para evitar una guerra; parecía mas bien que estaban preparándonos para ella…

La pareja Bush y Cheney, el vicepresidente y petrolero, le enviaron un ultimátum a Sadam dándole 48 horas para abandonar Irak “or else” y este contestó con un reto. Y sin que hubiera una gran coalición internacional, como en el caso de Bush padre, los Estados Unidos declararon la guerra y bombardeando Bagdad iniciaron la invasión de Irak.

La defensa iraquí fue casi nula; la famosa guardia republicana de Sadam, no apareció por ningún lado.

Todo, al parecer, iba muy bien para los Estados Unidos, la guerra estaba ganada, según anunció Bush, pero no nos dimos cuenta que habíamos perdido Irak. Lo que se esperaba iba a ser un paseo triunfal de liberación de Sadam, se convirtió en pesadilla al estallar la violencia con bombas humanas y combates callejeros para los que no estábamos preparados.

Pasó el tiempo y tras 4,500 de nuestros jóvenes soldados caídos, mas de 60 mil heridos y 300,000 iraquíes muertos, no había ni victoria ni salida.

Esa guerra le costó a los Estados Unidos, además de su sangre joven, según últimos datos, 3.5 trillones de dólares y es causante de gran parte de la inmensa deuda que tiene el país.

El pasado día 19, un programa tras otro en NPR fueron dedicados a la guerra de Irak, y entre más se hablaba más saltaba a la vista su dudosa necesidad,

En uno de esos programas un periodista preguntó: ¿Si esa guerra fue inútil, ¿cómo se califica el sacrificio de nuestros soldados?

Un general retirado contestó: “Todos esos caídos y heridos son héroes porque fue por su patria.”

Estoy de acuerdo. Esos jóvenes obedecieron, como buenos soldados, las ordenes que recibieron y esas, muchas veces, condujeron a su sacrificio.

Tras otras afirmaciones similares salió al aire la pregunta de fondo: ¿Fue o no justificada esa guerra?

No hubo acuerdo… Me quedé pensando: Si todos los que dieron su vida y esos otros miles que quedaron lisiados son héroes, debe haber otros que no lo son; los que llevaron al país a esa guerra inútil. A esos debería hacérseles responsables de muertos y heridos.

¿Qué tanto pueden serlo Bush y Cheney? ¿Qué tanto pueden serlo de las consecuencias económicas? Y ¿Cuáles fueron las verdaderas motivaciones que tuvieron para llevar al pais a esa guerra? ¿Fue, como se rumoraba, el petróleo?

No lo sé, pero no me gustan las respuestas que yo mismo me doy a esas preguntas.