Salvadoreños viven con fervor la Semana Santa

La tradición religiosa de la Semana Mayor convive en El Salvador con las festividades vacacionales.

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Salvadoreños viven con fervor la Semana Santa
El Salvador vive con fervor los ritos religiosos.
Foto: EFE

Los salvadoreños viven en medio del fervor y devoción religiosa la Semana Santa, una tradición muy arraigada cada vez más, aunque marcada también por la desmesurada diversión y consumismo.

Las actividades en las diferentes Iglesias Católicas de El Salvador iniciaron con la Santa Misa del Domingo de Ramos, pero a partir de este miércoles las celebraciones religiosos se han intensificado y la afluencia de feligreses también.

La población se toma en serio el largo asueto, ya que muchos salvadoreños no salen a vacacionar, sino hasta después de haber participado en las procesiones del Vía Crucis y Santo Entierro del viernes santo.

Las dramatizaciones por grupos de jóvenes sobre la vida, pasión y muerte de Jesús son presentadas en los atrios de las parroquias, parques, centros comerciales y otros lugares públicos a lo largo y ancho del país.

La Asamblea Legislativa declaró patrimonio Cultural y religioso la celebración de la Semana en Sonsonate, en el occidente del país, donde la tradición, fervor y el ornato sobresalen.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, lamentó que esta época sea utilizada por muchas personas sólo para la diversión y no dediquen unos minutos a la religión.

Festivales en las playas que son promovidos por los supermercados, empresas cerveceras y de licores, lo mismo que paquetes turísticos en hoteles, montañas y otros lugares de diversión están a la orden del día.

Las empresas y supermercados además ofrecen combos de comida, de ropa de playa, utensilios, aparatos musicales y gran cantidad de productos “con facilidades de pago”.

Los salvadoreños mantienen la tradición culinaria y en esta época elaboran y consumen las ricas torrejas que se elaboran con pan y miel de atado, lo mismo que jocotes y magos en miel.

En muchos lugares populares y restaurantes se ofrecen esos alimentos y los salvadoreños aprovechan para consumirlos aunque sea una vez al año.