Hispanos de NY ponen fin a redadas ilegales del ICE

"Los agentes de inmigración ya no tienen rienda suelta para invadir sus hogares y cometer abusos sin tener consecuencias disciplinarias"
Hispanos de NY ponen fin a redadas ilegales del ICE
Adriana León Aguilar junto a su hijo, Carson, de 10 años; su madre Rosa Elena León y hermano, Andrés León, en su casa de East Hampton, Long Island, sonríen felices tras la victoria legal.
Foto: EDLP / Mariela Lombard

NUEVA YORK – Un total de 22 personas de origen latino recibirán compensación por daños y perjuicios luego de oficializarse ayer un acuerdo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras las violentas redadas ilegales que practicaron en Long Island en 2006 y 2007.

El acuerdo –que contempla una indemnización de $1 millón— servirá también para que el ICE adopte nuevas regulaciones a nivel nacional y evitar, así, que sus agentes ingresen a domicilios sin una orden judicial.

La demanda —que se conoce como AdrianaAguilar et al. v. ICE— incluyó a 22 neoyorquinos —entre hombres, mujeres y niños, ciudadanos, residentes permanentes legales y otros— y fue presentada a raíz de violentas incursiones de la “migra” en horas de la madrugada, golpeando puertas y exigiendo a gritos ingresar a las viviendas, ante las aterrorizadas miradas de sus ocupantes.

Las redadas de inmigración se produjeron en los condados de Suffolk y Nassau, en Long Island; y también en la localidad de Mount Kisco en el condado de Westchester.

“Este acuerdo es un gran logro para inmigrantes de toda la nación”, dijo Juan Cartagena, presidente de LatinoJustice. “Los agentes de inmigración ya no tienen rienda suelta para invadir sus hogares y cometer abusos sin tener consecuencias disciplinarias”.

Adriana León Aguilar, ecuatoriana de 35 años, fue la víctima que encabezó la demanda, asesorada por la organización LatinoJustice PRLDEF, junto con el Centro de Derechos Constitucionales y la firma de abogados Winston & Strawn.

León Aguilar se mostró ayer “muy contenta y orgullosa con el acuerdo”, pero indicó que aún no puede olvidar los momentos de horror que le tocó vivir junto a sus menores hijos en su casa de Suffolk.

“Mi esposo había salido a las 2 a.m. a trabajar. Lo único que escuché fueron gritos muy fuertes, todo estaba oscuro y lo primero que me vino a la mente fue un accidente o que la casa se estaba incendiando, estaba muy confundida”, relató la mujer.

“De repente apareció uno de estos hombres al pie de mi cama, me quitó las cobijas y me dijo que saliera del cuarto. Yo estaba con mi niño de cuatro años que se quedó en el cuarto y lloraba”, agregó León Aguilar. “No decían quiénes eran ni qué hacían en la casa y no mostraron ninguna orden”.

Después de ese episodio, la vida de la mujer y sus hijos estuvo rodeada de temor, pese a ser ciudadana estadounidense al igual que sus tres niños. “Mi hijo no quiso dormir y siempre recuerda ese momento, mis niñas quedaron con miedo de ir a la escuela. Cerrábamos las puertas con llave, con miedo a que ellos volvieran de la manera que lo hicieron”, dijo la ecuatoriana.

Por otro lado, Peggy de la Rosa —dominicana del condado Suffolk nacionalizada estadounidense— señala que sus tres hijos quedaron traumatizados con la incursión de agentes de inmigración hasta en dos oportunidades, el 2006 y el 2007.

Christopher Jiménez, de 17 años en ese entonces, fue quien abrió la puerta ante los golpes que daban los agentes. “Me empujaron y caí contra las escaleras”, declaró. “Lo peor fue que ya habían hecho lo mismo hacía un año y nosotros les dijimos que no conocíamos al hombre que buscaban. A ellos no les importó”.

Guita Schwarz, abogada del Centro de Derechos Constitucionales, dijo sentir “orgullo por lo que han conseguido nuestros demandantes”. Agregó que se ha demostrado que “ICE tiene que obedecer la ley como todos nosotros y que toda la gente —sea inmigrante, ciudadano, residente— tiene los mismos derechos de estar seguros dentro de sus propias casas”.