Piden servicios de salud

Estudiantes indocumentados y familias luchan por seguro médico

Los jóvenes   "soñadores"  como Edna Monroy (der.) contribuyen a la  economía de este país pero no pueden obtener seguro  médico.
Los jóvenes "soñadores" como Edna Monroy (der.) contribuyen a la economía de este país pero no pueden obtener seguro médico.
Foto: The California Endowment

Vengo de una familia de estatus mixto. Para el Gobierno de Estados Unidos, mis padres, mi hermana y yo somos mexicanos. Mi hermano menor es estadounidense.

Me siento tan mexicoamericana como mi hermano. Los dos somos aspirantes.

Soy graduada de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y mi hermano estudia en UC Irvine (UCI). Trabajamos mucho yo me abrí campo en la universidad con dos trabajos de tiempo medio y pago hasta el último centavo de los impuestos que debo.

La diferencia es que mi hermano nació en Estados Unidos.

El resto de mi familia y yo nacimos en México y venimos a este país sin documentación. Hay quienes dicen que eso me hace una persona “ilegal”. Pero respeto y sigo las mismas leyes que mi hermano que es “legal”.

Sin embargo, él es el único miembro de la familia que tiene el seguro médico que recibe a través de UCI.

Yo tuve seguro médico cuando estudiaba en UCLA pero tuve que dejarlo de pagar cuando la matrícula universitaria aumentó un 32%.

Mientras que algunos estudiantes que tampoco podían con el elevado costo de la matrícula lograron apoyarse en el seguro médico de sus padres, mis padres ni siquiera podían obtener seguro por si mismos – por ser indocumentados.

A medida que ellos están envejeciendo esto se está convirtiendo en un problema más grave. Mi padre, quien ha trabajado toda su vida, ahora tiene una hernia y necesita una cirugía urgentemente.

Mi madre sufre de una infección que se extiende hasta la garganta y no sabemos qué es. Ella no tiene dinero para consultar con un doctor particular ni el tiempo para pasar horas esperando en una clínica para que le hagan unos estudios médicos.

Me enfurece escuchar a la gente decir que los inmigrantes indocumentados como mis padres vienen a este país para obtener beneficios o servicios médicos gratuitos.

Ellos vinieron por una razón: porque no podían mantenernos en México.

Cuando vivíamos ahí todos vendíamos flores, dulces y frutas en la calle porque éramos muy pobres.

Incluso después del nacimiento de mi hermano, mis padres ni siquiera aprovecharon los beneficios médicos que él se merecía por haber nacido en este país.

Al igual que muchos inmigrantes indocumentados no sabían que mi hermano calificaba para los beneficios maternal/infantil del programa WIC (Women, Infants and Children), así como para las estampillas de comida que ofrece el Gobierno.

De hecho, aunque lo hubieran sabido, mis padres tenían miedo porque habían oído muchos de los mitos que circulan entre la comunidad indocumentada. Habían oído historias de familias que habían sido deportadas por solicitar beneficios para sus hijos nacidos en Estados Unidos. Ahora sabemos que esas historias no son ciertas. Sin embargo, hay personas indocumentadas que por temor a ser deportadas ni siquiera preguntan lo que permite y ofrece la ley.

Sobrepasamos todo este miedo y dolor enfocándonos en la esperanza: la esperanza de no enfermarnos. Y cuando eso sucede, nos ayudamos con hierbas medicinales y remedios homeopáticos. Esperamos que los medicamentos sin prescripción médica sean suficientes para curar la fiebre, los escalofríos o la influenza.

Hacemos esto porque queremos vivir el mismo “sueño” que todos aquellos ciudadanos que cumplen con las leyes, trabajan fuertemente y pagan sus impuestos. Esperamos que nos entiendan.