Salud, asunto delicado para el debate migratorio

Los servicios de salud para los inmigrantes que recientemente regularizaron su situación en EE.UU. se han vuelto un asunto delicado en medio de la iniciativa del Congreso para reformar el sistema migratorio del país.
Salud, asunto delicado para el debate migratorio
Salud, asunto delicado para el debate migratorio.
Foto: AP

WASHINGTON.- El tema presenta problemas difíciles de resolver para los negociadores en el Senado y amenaza los esfuerzos para promulgar leyes en la Cámara de Representantes.

La pregunta es cuánto acceso a los servicios subsidiados con el dinero de los contribuyentes se debe otorgar a los inmigrantes que estaban sin autorización legal en el país y han comenzado su ruta a la ciudadanía. El intento por responderla ha hecho reaparecer la turbulencia política que rodeó la emblemática reforma al sistema de salud del presidente Barack Obama, que ha aparecido en medio del debate migratorio.

Lo anterior amenaza las frágiles alianzas entre los republicanos y los demócratas, y ya ha hecho que un importante integrante de la Cámara de Representantes, el republicano Raul Labrador, abandone un grupo bipartidista en la cámara baja que ha tenido problemas para lograr una iniciativa migratoria amplia.

“Lo que podría ser el resultado al final de esta sesión es que la iniciativa de salud de Obama mate a la reforma migratoria”, dijo Labrador antes de que un último intento fracasara esta semana para resolver la disputa del sistema de salud de manera que él pudiera aceptarla. Los otros siete integrantes del grupo seguirán trabajando sin Labrador, quien dijo que la propuesta no va tan lejos como para asegurar que los inmigrantes paguen todos los costos de los servicios médicos que reciban sin hacer que los contribuyentes terminen pagando algo.

El sistema de salud y los inmigrantes eran un punto álgido desde antes de que el representante republicano Joe Wilson de Carolina del Sur le gritara a Obama “¡Usted miente!” hace cuatro años, cuando el presidente dijo al Congreso que los inmigrantes que se encontraban sin permiso legal en el país no quedarían cubiertos por su plan de salud, conocido coloquialmente como Obamacare. Para los republicanos permitir que los inmigrantes en situación irregular reciban cobertura del Obamacare sigue siendo inaceptable, incluso aunque han dado los primeros pasos para legalizar su situación migratoria.

“No podemos dar subsidios del Obamacare a la gente que ha violado nuestras leyes migratorias“, dijo el senador republicano de ascendencia cubana Marco Rubio, de Florida, autor de una iniciativa de ley migratoria bipartidista que comenzó a debatir el Senado en pleno el viernes.

La propuesta del Senado impide que los inmigrantes con una nueva situación migratoria legal provisional, en el primer paso para obtener su ciudadanía y su permiso de residencia permanente (“green card”), puedan obtener atención de salud subsidiada con el dinero de los contribuyentes. Los inmigrantes tendrán una situación migratoria legal provisional por 10 años y sólo cuando tengan la tarjeta de residente permanente podrán acceder a los subsidios del Obamacare.

Activistas a favor de los inmigrantes se oponen a este enfoque pues piden que a los inmigrantes con una situación legal provisional se les permita tener servicios de salud subsidiados por el gobierno, argumentando que eso es coherente para la salud pública y la economía. Pero la idea es rechazada por los republicanos e incluso los autores demócratas de la iniciativa del Senado no pelearon duro por ella, según los activistas, en parte porque habría aumentado bastante el costo de la legislación.

“Definitivamente hemos luchado por ello desde el principio, y simplemente estamos cansados de recordarle a los demócratas que esta fue una promesa incumplida por la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (ACA por sus siglas en inglés), cuando los inmigrantes indocumentados quedaron excluidos”, dijo Sonal Ambegaokar, abogada especializada en asuntos de salud en el Centro Nacional de Leyes Migratorias. Ambegaokar dijo que algunos demócratas estaban abiertos a sus argumentos pero que pronto quedó claro que no triunfarían, “por razones políticas y no por razones económicas”.

Mientras que el grupo encargado de asuntos de migración en la Cámara de Representantes avanza para tratar de revelar una iniciativa, una de las posibilidades es incluir un lenguaje provisional sobre el servicio de salud, similar al que hay en la propuesta del Senado.

Entonces ¿en dónde quedan los inmigrantes que han comenzado su camino hacia la regularización de su situación migratoria, quienes no tienen acceso a los servicios de salud públicos?

Tras el arranque de Wilson, la Casa Blanca se volvió más estricta en sus definiciones de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, diciendo que los inmigrantes sin permiso para estar en el país no podrían comprar seguros en los llamados “exchanges” incluso si lo hacían con su propio dinero. Pero la iniciativa de ley migratoria del Senado sí les permite acceder a los mercados virtuales con su propio dinero una vez que tienen una situación legal provisional. Para la mayoría eso sería imposible de pagar.

Aunque la ley actual impide que los inmigrantes sin permiso legal obtengan servicios de Medicaid y Obamacare, las mujeres embarazadas, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad tienen acceso a servicios médicos de emergencia. Los inmigrantes sin permiso para estar en el país también pueden acceder a centros de salud comunitarios y ese sería el caso para los inmigrantes con permisos provisionales según la ley migratoria.

Además de eso un cierto número de inmigrantes recibirían atención médica pagada por sus patrones. Ahora casi 30% de los inmigrantes que están ilegalmente en el país tienen cobertura de esa forma, según el Instituto de Políticas de Migración. Esa cantidad podría aumentar hasta que la iniciativa migratoria sea una ley.

Aún hay muchas cosas por resolver. Además de la seguridad en la frontera y otros asuntos, el sistema de salud es casi con seguridad uno de los puntos que podrían llevar a disputas en el Senado en las próximas semanas.

Cuando comenzó el debate el viernes, el líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, dijo que la iniciativa da “reformas congruentes que harán más seguro a nuestro país y podrán ayudar a que los inmigrantes indocumentados estén conforme a la ley”.

Uno de los principales opositores, el senador republicano Jeff Sessions, afirmó que la iniciativa es una falsa promesa para reforzar las leyes migratorias y la seguridad en la frontera.

“Definitivamente dará una amnistía ahora, definitivamente le dará una situación legal a unos 11 millones de personas”, dijo Sessions. Pero la promesa de hacer valer la ley “no está cumplida”.

El viernes fue un día para el debate y las primeras votaciones se realizarán el martes. Redi dijo que quiere tener lista la propuesta para el 4 de julio.

Una enmienda sobre la salud, que preocupa especialmente a los activistas, sería presentada por el senador republicano Orrin Hatch, la cual impediría que los inmigrantes recibieran los subsidios del Obamacare por cinco años después de haber recibido sus tarjetas de residencia. Hatch subrayó que una prohibición de cinco años a los subsidios para las personas que recién obtienen su residencia existe en otras leyes vigentes sobre Medicaid y otros programas. Los autores demócratas de la iniciativa se oponen a la enmienda de Hatch pero quieren encontrar una forma de incluirla, así como otros cambios que ha propuesto para obtener su voto.

Los senadores enfrentan otra complicación creada por su intento por impedir que los inmigrantes obtengan subsidios del Obamacare en los mercados virtuales o “exchanges”. Los patrones con 50 trabajadores o más enfrentan penalidades si no dan una cobertura de salud adecuada a sus trabajadores, pero algunas de esas penalizaciones dependen de cuántos trabajadores compren en los “exchanges” con subsidios financieros.

Como los inmigrantes con permisos provisionales no tienen derecho a subsidios federales, al parecer los patrones no enfrentarían sanciones por no asegurarlos, lo que posiblemente llevaría a los patrones a contratar a los inmigrantes recientemente regularizados en vez de ciudadanos estadounidenses comunes.

Los senadores dicen que tratarán de encontrar una solución, pero no se ve claro cómo.