La revoluçao en Brasil

La revoluçao en Brasil
Las protestas masivas iniciaron contra el aumento de la tarifa al transporte público en la ciudad de Sao Paulo.
Foto: EFE

Comenzó a rodar el balón en la Copa Confederaciones celebrada en Brasil. Pero otra noticia comenzó a circular por el mundo.

Los brasileños han inundado las calles 100 mil en 40 ciudades tan sólo este martes pasado, con expresiones de repudio al gobierno de Dilma Rousseff, demostrando que el pueblo carioca es más que amor o pasión por el juego del futbol.

De dónde viene tanta insatisfacción, por qué tantas expresiones de hartazgo, cómo llegó a consolidarse una protesta tan masiva en una de las naciones sudamericanas con más sólida economía emergente.

El pueblo brasilero ha comenzado a cuestionar todos los servicios públicos, como la educación, el transporte, el sistema de salud, todos en estado caótico y con severas deficiencias similar a cualquier país latinoamericano, mientras que el gobierno efectúa excesivos gastos para la realización del Mundial de Futbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.

Algo grave sucede cuando los recursos van a las grandes organizaciones trasnacionales en este caso a la FIFA, pero pueden ser otros como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y otros grupos, como los mineros o el mismo G8 y no al desarrollo de bienestar para los pueblos mismos.

Los brasileños saben mejor que nadie son cinco veces campeones del mundo, que el futbol se juega con los pies, pero también con la cabeza. Y ahora nos demuestran que son más que futbol, samba y carnaval.

Como escribió el periodista Eric Nepomuceno en su crónica para La Jornada: “Hay una brecha, se sabe ahora, entre el paraíso de los números y el infierno del cotidiano que viven millones de brasileños”.