México: elección sin garantías

Se anticipa una jornada violenta en varios estados durante los comicios de este domingo

Funcionario del PAN muestra quejas a nivel nacional sobre ilícitos electorales.
Funcionario del PAN muestra quejas a nivel nacional sobre ilícitos electorales.
Foto: La Opinión - Gardenia Mendoza Aguilar

MÉXICO D.F.— Aspirar a un cargo político en México mata. O por lo menos es un atroz preámbulo que incluye balazos, secuestros, golpizas, quemaduras y llamadas telefónicas intimidantes que han impedido a candidatos llegar a las urnas este 7 de julio.

En días previos asesinaron a 10 personas que querían ser alcaldes, diputados, regidores o eran familiares o coordinadores de campaña de estas; otras 12 están amenazadas y siete fueron blanco de atentados en ocho de los 14 estados en disputa electoral.

De norte a sur, los escenarios son una madeja de acusaciones sobre la injerencia del crimen organizado o de políticos asesinos que aprovechan el río revuelto de la inseguridad para quitar de en medio a rivales.

Mientras en Oaxaca, los asesinatos del esposo y sobrina de la candidata a diputada local por el PRI, Rosalía Palma, se vincularon al narcotráfico; en Tantoyuca, Veracruz (sureste), el candidato a alcalde, Quintín Mendoza culpó a su contrincante de idear la balacera y el incendio de una camioneta cuando el agredido estaba dentro.

Situación similar vivió el candidato a regidor por el izquierdista PRD en Quintana Roo (sur), Santos Che Moo, aparentemente por intimidaciones políticas; en tanto, Eleazar Armenta coordinador de campaña de la coalición PRD, PAN, PT en Sinaloa de Leyva —una región dominada por Joaquín “El Chapo” Guzmán— murió a balazos frente a un cementerio.

La violencia electoral actual ocurre en dos escenarios de caos, explicó el analista político Jorge Javier Romero, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). “El primero es el del temor de las organizaciones criminales de perder protección política cuando el candidato no les favorece; el segundo, el de la violencia política que echa la culpa de cualquier delito al crimen organizado.”

Lo cierto es que la ferocidad de las agresiones no tiene distingos. Francisco Navarro, ex diputado federal y un político activo en las elecciones de Coahuila (noreste) fue desaparecido y asfixiado el pasado 25 de junio. Diez días antes, el cuerpo de Isaac López, candidato a la alcaldía de Martínez de la Torre, se encontró tirado en un desolado después de ser secuestrado en su rancho.

A este último se une como víctima en circunstancias análogas Jaime Orozco, el candidato a la presidencia municipal de Guadalupe y Calvo, ubicado en la zona conocida como el Triángulo Dorado de tres estados productores, traficantes y distribuidores de droga: Sinaloa, Chihuahua y Durango.

En municipios de esta región como Canelas, Tamazula, San Pedro del Gallo, Otáez, Hidalgo y San Bernardo en Durango, el PRD no registró candidatos para contender en esta elección; en tanto que el aspirante a la alcaldía de Nazas, Juan Pablo Ruiz Compeán renunció tras recibir amenazas del crimen organizado.

Frente a tales escenarios, políticos de oposición exigieron al presidente Enrique Peña Nieto la intervención del Ejército Mexicano para garantizar el orden y la seguridad de los ciudadanos en las entidades donde se celebrarán comicios este domingo.

“Si los militares se acuartelan, se enviará la señal de que puedan salir a pasear los malos, los delincuentes, y hacer cualquier tipo de fechoría, de intimidación o presión”, advirtió Gustavo Madero, dirigente nacional del PAN.

El mandatario mexicano Peña Nieto anticipó sin em bargo “una fiesta democrática” sin contratiempos, aunque no dio detalles sobre el tipo de vigilancia que realizará en estos comicios.