Luz Pereira, el alma del folclore peruano

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Luz Pereira, el alma del folclore peruano
Luz Pereira vestida con un atuendo típico de danza peruana.
Foto: edlpMariela Lombard

Nueva York — Al embarcarse en varios viajes por el mundo siendo adolescente, Luz Pereira no dejó de lado el consejo de su padre, quien le recomendó conocer el folclore y la historia de Perú, antes de adentrarse en otras culturas.

Convencida de las palabras de su padre, Luz decidió ingresar a una escuela de danza, canto y música peruana. A los 22 años, la oriunda de Lima se graduó como profesora en “Marinera Limeña”, una danza tradicional que surge a mediados del siglo XIX, inspirada por el baile de la Zamacueca.

Enamorada de la popular “danza del galanteo”, la artista continuó su educación en el dominio de las danzas de su país y años más tarde, ya establecida en Nueva York, fundó la organización Pachamama, que ofrece clases gratuitas de folclore peruano a niños y adolescentes en Jackson Heights.

Pereira, una estudiosa de la historia del folclore de su país, indicó que conoce los bailes del centro, del sur, del altiplano, de la costa y del norte, pero la “Marinera Limeña” es el que más pasión le inspira, por su significado nacionalista.

“Se llama marinera en honor a la Marina peruana. La mujer que lo baila representa el movimiento suave de un barco a merced del mar”, indicó la artista. “El pañuelo en la mano derecha significa la bandera ondeando, por eso siempre va en alto, con orgullo”.

La experta explicó que la danza es elegante y lenta, con movimientos de pañuelo en ocho tiempos. Es acompañada por la música en primera, segunda, tercera de jarana o “resbalosa” y fuga, dependiendo del músico.

Portando un glamuroso vestido rojo y blanco, por los colores de la bandera peruana, Luz ejecutó algunos pasos de baile en su apacible departamento, adornado con piezas folclóricas de su país.

“Es el baile para enamorar”, explica la artista, mientras dobla con cuidado un pañuelo blanco. “Para ejecutar la danza hay que saber mezclar elegancia, sutileza y gallardía en cada movimiento”.

A sus 70 años, pero con una apariencia jovial y vigorosa, Luz expresó la intención de una nueva cruzada en su lucha por la difusión y expansión de su cultura. La artista indicó que la “Marinera Limeña” ha dejado de practicarse, cuando es la madre de todas las marineras. Su meta es revivir la danza en la ciudad.

“Dejé de bailar en la década de los noventa, para enfocar mi energía en Pachamama. Este otoño retomaré mi pasión y enseñaré la danza a las nuevas generaciones”.

Luz agregó que pese a las dificultadas por los recortes de fondos para las artes, está convencida de continuar abriendo camino para las familias peruanas y latinas interesadas en la riqueza de su patria.