Rechazan reforma energética

Miles se oponen al plan de EPN de abrir el petróleo a firmas privadas
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Rechazan reforma energética
Miles de MORENA se manifestaban ayer 'en defensa de la economía popular y el petróleo', en Ciudad de México.
Foto: EFE

MEXICO, D. F. — Miles de personas se manifestaron ayer domingo en la Ciudad de México para oponerse al plan del presidente Enrique Peña Nieto de abrir el sector petrolero propiedad del Estado a contratos con firmas privadas en las que se compartan las ganancias.

El líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador declaró que la propuesta constituye una “traición” y un “vil y descarado atraco”.

López Obrador se comprometió a bloquear los intentos para una mayor participación del sector privado en la extracción de petróleo valiéndose de una “movilización ciudadana pacífica”, y exhortó a efectuar más protestas posteriormente este mes.

“Es un acto de traición a la patria igual o mayor a la de Antonio López de Santa Anna”, afirmó, refiriéndose al presidente mexicano del siglo XIX al que se culpa de perder la mitad del territorio de la nación ante Estados Unidos al concluir la guerra que ambos países libraron de 1846 a 1848.

Peña Nieto propuso una reforma energética en agosto, bajo el argumento de que la paraestatal Pemex tiene que compensar una caída en su producción valiéndose de la explotación de sus reservas en aguas profundas y de las de gas de esquisto, y que para ello requiere tecnología e inversiones extranjeras.

López Obrador, que ha sido candidato presidencial en dos ocasiones, afirmó que la mayoría de las reservas probadas del país están en tierra y en aguas costeras poco profundas, lugares en los que no se requieren empresas privadas para extraer el petróleo.

México expropió las instalaciones de compañías extranjeras y nacionalizó su industria petrolera en 1938, medida que desde entonces ha sido un símbolo popular de soberanía nacional. Las encuestas indican que una amplia mayoría de mexicanos aún se oponen a la inversión privada o extranjera en esa industria, a pesar de que la producción petrolera ha disminuido y las reservas fáciles de alcanzar en aguas poco profundas están agotándose paulatinamente.

“Nos quieren quitar nuestra riqueza natural, que es lo único que nos queda”, dijo María Elena Chávez, una manifestante de 58 años, mientras distribuía copias de la Constitución de México y vestía un casco de Pemex pintado con la consigna “Pemex no se vende”.

La reforma requiere modificar la Constitución, que en la actualidad prohíbe los contratos en los que se comparten las ganancias.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Peña Nieto y el Partido Acción Nacional, de tendencia conservadora, tienen votos suficientes entre ambos para asegurar la mayoría de dos terceras partes necesaria en el Senado con el fin de lograr la aprobación del cambio. En la Cámara de Diputados podrían hacer lo mismo con el apoyo de un partido pequeño aliado a ellos.

Luego la medida tendría que ser aprobada en al menos 17 de las 32 legislaturas estatales del país.

Peña Nieto piensa anunciar otro plan de reformas más tarde, este para reorganizar el ineficiente sistema fiscal del país. Muchos mexicanos no pagan impuestos, y el código fiscal está lleno de resquicios que las empresas aprovechan para pagar menos.

López Obrador dice que Peña Nieto desea aumentar los impuestos con el fin de reemplazar los ingresos perdidos, ya que, bajo la reforma propuesta, parte de las ganancias por la venta del petróleo irían a compañías privadas.

El PRI rechaza las críticas.

“Hay quienes insisten tanto en repetir mentiras que quieren convertirlas en verdad y desvirtúan el verdadero propósito de la reforma”, afirmó Ana Lilia Herrera, senadora por el PRI. “Tenemos petróleo y gas en aguas profundas, pero no contamos con la tecnología de punta para extraerlos. Lo que permitirá la reforma es precisamente facilitar su extracción y su aprovechamiento en beneficio siempre de los mexicanos”.

El Gobierno ha llenado los medios de comunicación con anuncios en los que afirma que no desea privatizar ni vender Pemex.

Pero personas como Chávez desconfían de esas afirmaciones. “Saben muy bien manipular al pueblo”, dijo en relación con el PRI, que gobernó México sin interrupción de 1929 a 2000.