Dodgers abonan a vieja deuda

La irrupción de Puig motiva al equipo, pero no alcanza a llegar a Serie Mundial

Clayton Kershaw, piedra angular en la rotación angelina.
Clayton Kershaw, piedra angular en la rotación angelina.
Foto: AP

Cuando Stan Kasten y Magic Johnson decidieron invertir una cantidad sin precedente para no solo recuperar el prestigio histórico de los Dodgers, si no llevarlos a la Serie Mundial, la balanza de los pronósticos se inclinaron hacia la novena angelina.

La planilla total de 2013 arrojó la suma de 243 millones de dólares, una cantidad que los obliga a pagar 11.4 millones por impuesto de lujo por primera vez en la historia de la legendaria franquicia.

A estas alturas los Dodgers ya deben de haber cancelado ese tributo que les exigen a los equipos cuyas nóminas exceden los 173 millones, mas no así la vieja deuda pendiente con la fanaticada angelina: llegar a la Serie Mundial y ganarla.

Qué distante se ve aquel jonrón de Kirk Gibson y la extraordinaria actuación monticular de Orel Hershiser, dos piezas clave en la conquista del clásico octubrino a costa de los Atléticos de Oakland, una gesta acaecida en un ya lejano 1988.

Se va el año 2013 y con él una temporada en la que los Dodgers llegaron a tocar las puertas que conducen a la máxima justa del beisbol, pero los Cardenales de San Luis se encargaron de cerrarlas al vencerlos en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

La mayoría de los fieles, pero exigentes seguidores de los blanquiazules, recordarán la excepcional campaña de Clayton Kershaw, hoy por hoy el mejor lanzador zurdo de las Ligas Mayores.

Empero, no olvidarán la estrepitosa caída de Kershaw en el sexto juego de ese torneo en el que los pájaros rojos le atacaron con 10 hits y 7 carreras en solo 4 innings. Fue la peor derrota de su vida para el estelar pitcher que más tarde obtuvo su segundo premio Cy Young.

Entre las notas vislumbrantes del equipo que dirige Don Mattingly resalta un impactante repunte. El 21 de junio tenían marca de 31-42 y estaban a 9 juegos y medio de la punta de la División Oeste a causa de lesiones.

Fue tan alarmante la situación que el puesto de Mattingly estuvo en peligro. Dos meses más tarde llamaron de las ligas menores a ese fenómeno llamado Yasiel Puig y ya para el 23 de agosto su récord era de 46-10.

Transformado en una llamarada tanto en un vestidor oscuro como en el terreno, Puig hizo posible que los Dodgers aseguraran el título divisional el 19 de septiembre.

En medio de las celebraciones, el consenso general estableció que el intrépido novato cubano le salvó el trabajo a Mattingly y vale apuntar que no fue hasta después de la Serie Mundial que los Dodgers aseguraron que su piloto seguiría al mando de la nave azul en la temporada 2014.

Los deseos de Mattingly era un acuerdo de varios años, así se lo hizo saber al gerente general Ned Colletti en más de dos semanas de negociaciones. No obstante, no logró concretar sus aspiraciones.

Mattingly entra a su cuarta campaña al mando de los Dodgers y al hacer el anuncio, Colletti no habló de una posible extensión de su anterior contrato, que incluía una opción de 1.4 millones de dólares.