Sin arriesgar tu vivienda

Sin arriesgar tu vivienda

Si eres propietario de tu vivienda y necesitas dinero para pagar cuentas, consolidar tus deudas, hacer reparaciones o refinanciar, quizás hayas pensado que un préstamo sobre el valor neto de tu casa (un Home Equity Loan) sea la solución.

Pero el costo de obtener dinero de instituciones de préstamos que cobran altos cargos puede resultar excesivo y en algunas ocasiones abusivo.

Algunos prestamistas “depredadores” buscan a propietarios de bajos ingresos que tienen problemas de crédito (o de edad avanzada) para engañarlos con las condiciones y los términos de un préstamo, u otorgarles préstamos que en realidad no pueden pagar.

Este tipo de operaciones podría hacerte perder tu hogar y tu dinero. Por eso, antes de comprometerte con un préstamo donde pongas a riesgo tu vivienda, sigue estos buenos consejos de la Comisión Federal de Comercio:

Habla con tus acreedores o con buenas organizaciones de asesoría de crédito para preparar un plan que reduzca los pagos de tus cuentas a un nivel más adecuado.

Comunícate con tu agencia de servicio social local, grupos comunitarios o religiosos y agencias de vivienda locales o estatales. Quizás tengan programas para asistir al consumidor —incluyendo a personas de edad avanzada o incapacitadas— con sus cuentas de electricidad, arreglos a su casa u otras necesidades.

Comunícate con una agencia local de asesoramiento de vivienda: llama al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) al 800-569-4287 o visita la página web del HUD para localizar el centro más cercano.

Antes de tomar una decisión, habla con alguien de confianza —aparte del prestamista o del corredor que te haya ofrecido el préstamo—, y que este familiarizado con el tema.

Recuerda que si decides obtener un préstamo sobre el valor neto de la vivienda y no puedes hacer los pagos, la institución de préstamos podría iniciar un proceso judicial de ejecución hipotecaria o foreclosure para desalojarte.

Si finalmente decides que un préstamo es lo más conveniente, habla con varios prestamistas, incluyendo por lo menos un banco, una institución de ahorro y préstamo y una cooperativa de crédito en tu comunidad. Ten en cuenta estas otras indicaciones:

1. No pienses que por tener ingresos limitados o problemas de crédito no podrás calificar para un préstamo bancario.

2. Consulta con varias instituciones de préstamo y ten mucho cuidado cuando trates con un prestamista que se aparezca repentinamente en tu puerta, te llame por teléfono o se comunique por correo.

3. Compara las ofertas que recibas de las instituciones de financiamiento directo.

4. Habla con representantes de bancos, instituciones de ahorro y préstamo, cooperativas de crédito y otros prestamistas, y si optas por un corredor hipotecario (broker), recuerda que aunque estos pueden preparar préstamos, la mayoría no los otorgan .

5. Ten cuidado con los contratistas en reparación de casas que ofrecen conseguirte financiamiento.

6. Una comparación entre diferentes planes de préstamos podría ayudarte a obtener el mejor préstamo.