‘Julito’ se juega más de lo que cree

Vuelve Chávez Jr. y vuelve la promesa de redención. El intento, que ya se tarda, por dar el salto cualitativo, que aún no sabe si pueda lograr. Igual, lo impone el mercado y hoy en el Alamodome de San Antonio sube al tinglado con la obligación de una victoria concluyente frente a un rival como Brian Vera que ya lo superó una vez y que se fue aplaudido (y robado) del StubHub Center, después de que los jueces le dieron la decisión al hijo del mito de Culiacán.

Por eso suponemos que veremos a un Julio César Chávez Jr. distinto y preparado para cumplir con tres acometidos: ganarle bien a Vera, pagar una deuda y despejar una duda.

Siempre he sostenido que si Chávez Jr, se toma en serio su carrera y se prepara en firme para hacer valer su físico privilegiado puede ser un peleador de peso mediano muy respetable.

Aun así, todo indica que después del papelón del pesaje en Carson en la primera ante Vera, ya solo lo veremos en 168 y eventualmente en 175 libras. Al menos ese fue el mensaje ayer, después de marcar bien las 167.5.

En el lanzamiento de esta pelea nos dijo que este es el inicio del siguiente capítulo de su carrera y deslizó algunos nombres en los medianos y supermedianos.

“Quiero a Golovkin y a Ward”, expresó, “En esta etapa de mi carrera voy a pelear contra los mejores”.

Pues esa es la carta que se juega hoy. Ganarle a Brian Vera una pelea en la que es favorito, entre otras cosas porque Vera es un mediano peleando en super mediano.

Entonces, ya con un despliegue de titulares a su favor, Bob Arum puede arreglarse con Dan Goosen para que pongan a Andre Ward con campeonato en juego, pero en 175 libras.

La otra opción es Gennady Golovkin, y cómo Chávez Jr. ya no quiere nada en 160 libras, buscar que el ahora famoso y peligroso invicto ‘GGG’ suba a 168 libras. Ambas peleas producen los millones que busca Top Rank, que le gustan a Julito y que las mesas de juego en Las Vegas están esperando.

Chávez Jr, estará por segunda vez sin Freddie Roach y aunque se había hablado de que Robert García tomaría su carrera, no fue así, y por eso para este pleito vuelve su padre JC Chávez a recobrar protagonismo, aunque nominalmente el trabajo lo hará Vladimir Baldenebro.

Por eso, Chávez Jr. se juega hoy más de lo que él cree.

Rescatar la credibilidad en su público y de paso su confianza. Una victoria rotunda sería el antídoto para esos dos males. Luego, y mientras él despeja las dudas, paga las deudas. Luego la seguimos.