El Olimpia, uno de los grandes del fútbol paraguayo, vive sus horas más bajas

El Olimpia, uno de los grandes del fútbol paraguayo y continental, como lo atestiguan sus tres trofeos en Copa Libertadores, pasa por sus horas más bajas acuciado por problemas financieros y deportivos que han costado el puesto al técnico Éver Almeida, criticado por el pésimo juego de sus pupilos.
El Olimpia, uno de los grandes del fútbol paraguayo, vive sus horas más bajas
Pase lo que pase, el Olimpia está lejos de salir del túnel y atraviesa un calvario que sus seguidores confían en que no acabe en la peor de las pesadillas: el descenso a la segunda división paraguaya, un puerto que no ha visitado en sus más de cien años de historia. EFE/Archivo

Asunción, 11 mar (EFE).- El Olimpia, uno de los grandes del fútbol paraguayo y continental, como lo atestiguan sus tres trofeos en Copa Libertadores, pasa por sus horas más bajas acuciado por problemas financieros y deportivos que han costado el puesto al técnico Éver Almeida, criticado por el pésimo juego de sus pupilos.

Se trata de una crisis en toda regla que ha abocado al club a los puestos más bajos de la tabla del torneo local.

Le toca enderezar la situación al uruguayo Diego Alonso, un viejo conocido de la afición paraguaya tras haber entrenado en 2012 al Guaraní, que reemplazará a Almeida, según confirmó hoy a Efe la portavoz del club, Beatriz Maldonado.

Durante su año de trabajo, Almeida logró llevar al Olimpia hasta la final de la Copa Libertadores, que perdió ante el Atlético Mineiro, pero el equipo ha ido a menos desde entonces.

Su cabeza era exigida por los seguidores y gente próxima al club tras la reciente derrota en el Torneo Apertura por 2 a 1 frente a Rubio Ñu, exhibiendo un juego decepcionante, a decir de la prensa deportiva paraguaya.

Las descalificaciones más sangrantes ante esa pobre imagen, que ya venía del comienzo del Apertura, vinieron de pesos pesados como su propio presidente, Oscar Carísimo, que tildó ese rendimiento de “vergüenza”.

O de antiguos responsables del Olimpia como el exdirectivo Enrique Nogués, que en su cuenta de Twitter describió al club como un “cementerio de paquetes”.

Según los medios locales, fue la debilidad de las arcas de Olimpia la que impidió dotarse de un plantel con el suficiente nivel para competir en lo más alto en el Apertura, que va camino de su quinta jornada.

El campeonato es junto al Clausura uno de los objetivos a los que tradicionalmente aspira el Decano, como se conoce a Olimpia, fundado en 1902 y que tiene en sus vitrinas 39 títulos de la división de honor paraguaya.

Puestos a salvar individualidades, los medios y seguidores excluyen de la quema al delantero Derlis González, su joven estrella, aunque estiman que a sus 20 años es un jugador todavía sin explotar y que poco puede hacer para solucionar un problema que va más allá de lo deportivo.

Para empeorar más las cosas, el delantero Pablo Zeballos, quien se proyectaba como figura máxima de Olimpia, donde fue el máximo anotador en 2011, cuando el equipo ganó el Clausura, dejó plantado al club antes de iniciarse el Apertura, y tras haber jugado solamente unos partidos de entrenamiento.

Su regreso le había convertido en el talismán que necesitaba Olimpia para reverdecer viejos laureles, pero su abrupta partida causó el efecto contrario.

De acuerdo con la prensa, Zeballos tomó su decisión tras comprobar que no se le iban a pagar los dos millones de dólares que según él le adeuda Olimpia por su traspaso en 2012 al Krylia Sovetov, de Rusia.

Zeballos ha demandado al Olimpia y ha ganado un primer asalto tras la resolución del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), con sede en Suiza, que dictaminó el pago al jugador por ese traslado.

En esa deriva, Olimpia tiene en Alonso más a un parche que una solución de futuro, a decir de los medios futbolísticos paraguayos.

Se cree que en su nombramiento ha pesado más el hecho de cobrar menos que Almeida, en lugar de su pasado con Guaraní, donde dejó escapar el Clausura en 2012 cuando llevaba 12 puntos de ventaja sobre su más inmediato seguidor, el Libertad.

Si funciona como revulsivo se verá el próximo sábado frente al Capiatá, que ocupa el penúltimo puesto en la tabla y en teoría es inferior al Olimpia, que le lleva dos puntos de ventaja.

Pase lo que pase, el Olimpia está lejos de salir del túnel y atraviesa un calvario que sus seguidores confían en que no acabe en la peor de las pesadillas: el descenso a la segunda división paraguaya, un puerto que no ha visitado en sus más de cien años de historia.