Sin Acción Afirmativa

Hace 18 años los votantes de California aprobaron la Proposición 209 que eliminó el uso de la raza y la etnia para las admisiones en las universidades públicas, como en la contratación de personal y servicios estatales.

Esta política ha demostrado a través de los números tener un efecto perjudicial para los estudiantes latinos y afroamericanos cuya presencia se redujo de manera significativa, especialmente en la Universidad de California, en Berkeley y en Los Ángeles (UCLA).

Este resultado no es bueno para nuestro estado que se enriquece en la medida que tenga una fuerza laboral con conocimientos y una diversidad profesional que se acerque a la demografía. Esto no quiere decir que haya cuotas que llenar, sino que se consideren todas las circunstancias que rodean a un estudiante a la hora de considerar la admisión de un alumno a una universidad pública.

Con ese fin, el Senado estatal aprobó la semana pasada la medida SCA5 que remueve las prohibiciones de la Proposición 209 en el área educativa. La medida ahora debe ser aprobada por dos tercias de la Asamblea para que sea puesta a consideración.

Es justo que si los votantes aprobaron la Prosposición 209 sean ellos los que decidan su continuidad. Sin embargo, esto no ocurrirá ya que un sector de la comunidad asiática bloqueó este proceso por creer que la reaparición de la Acción Afirmativa significará una reducción de estudiantes asiáticos.

La creencia de que se reducirá el porcentaje de estudiantes en la universidad a su nivel demográfico es falso, irresponsable y juega con los temores de esa comunidad.

Lamentablemente, este temor y su efecto político ha eliminado la posibilidad de que sean los votantes los que decidan.

La democracia dice que las opiniones divergentes se dicen en las urnas y no en los pasillos de Sacramento.