Millones dijeron sí al ACA

Se estima que al cierre del registro cerca de siete millones de personas se habrían inscrito en la Ley de Cuidado Asequible de Salud (ACA). Una cifra significativa que refleja la necesidad que existe de ampliar la cobertura médica que está fuera del alcance de los estadounidenses.

Este es un número que se acerca a la meta establecida por la administración Obama, lo cual tiene su mérito dado las dificultades que tuvo desde un lanzamiento tecnológicamente problemático hasta el ataque incesante Republicano para hacer fracasar la iniciativa. Los numerosos votos en la Cámara de Representantes para destruir el Obamacare y la publicidad estridente de los casos negativos de la ley no pudieron evitar que la percepción de los estadounidenses sobre la reforma vaya gradualmente mejorando a medida que pasa el tiempo.

No es para menos. La encuesta de Bloomberg, una de las más recientes, muestra un apoyo mayoritario a cláusulas de la ley como la que permite a los hijos de hasta 26 años de edad permanecer en el seguro de sus padres, o como la prohibición a las aseguradoras de negar cobertura debido a condiciones preexistentes.

Desde un comienzo el desafío de la ley era cómo ampliar la cobertura sin tocar el complejo sistema de seguro privado ni los costos de los variados servicios médicos. Esto expuso y expone a la reforma a efectos incontrolables como el aumento en el costo de las primas.

Seguramente habrá otros imponderables que serán aprovechados por los Republicanos, que han apostado al fracaso del Obamacare para ganar la elección de noviembre. Es penoso que estén apostando a que todo siga como antes, ante la falta de interés mostrada por formas de mejorar la ley y la falta de acuerdos internos para promover alguna medida partidaria que incremente la cobertura médica.

Estados Unidos es el país que más dinero gasta en salud y el que tiene el mayor número de personas sin acceso a un médico, entre las naciones industrializadas. El ACA, por su límite de acción, es una apuesta arriesgada que contra viento y marea está cubriendo una necesidad humana fundamental para millones de estadounidenses.