Ganan los millonarios

Se estima que más de 7,000 millones de dólares fueron gastados durante el ciclo electoral 2012. Esta gigantesca cifra que se abona con las donaciones de campañas se multiplicará gracias a la decisión de la Suprema Corte de Justicia, contaminando con más dinero el proceso democrático.

El Alto Tribunal eliminó ayer el límite de dinero que puede donar en total un individuo durante un ciclo electoral, establecido en la histórica decisión Buckley vs. Valeo de 1974. Esa cifra máxima era 123 mil dólares, hoy con este fallo se puede llegar a 3.25 millones de dólares o hasta el doble si se respaldan a los dos partidos.

En Buckley se estableció la idea de que una contribución a una campaña política es una expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución. Al mismo tiempo, allí impusieron límites a la cantidad que puede recibir tanto un candidato, como la cantidad que puede gastar en total un donante político, todo para evitar corrupción o la apariencia de ella. El presidente actual de la Suprema Corte de Justicia, John Roberts, dijo que esta preocupación no existe para la mayoría conservadora de jueces, por lo tanto eliminó el límite impuesto al donante.

Este fallo da más poder a los contribuyentes de dinero político que tienen intereses en juego en las decisiones del Gobierno. También perjudica al votante medio que no tiene los fondos para ejercer su influencia y competir como los más adinerados.

Ante este panorama, le toca al Congreso aumentar la transparencia en la circulación de dinero político para que el votante sepa con tiempo, antes de la elección, quien dio y cuánto a un candidato. Sin embargo, esto será difícil en la medida en que uno de los dos partidos se oponga a esta claridad y respalde el ingreso de más dinero a la política. El Comité Nacional Republicano fue uno de los demandantes en este caso para eliminar los límites de dinero.

El fallo McCutcheon vs. FEC es otro golpe del Alto Tribunal a los precedentes legales que imponían alguna cordura en las contribuciones políticas. Esto desalentará la participación política al volcarse cada vez más en favor de los millonarios.

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