Obama visitará zona del alud en estado de Washington

El presidente se reunirá con los damnificados por el desastre que ha cobrado al menos 35 muertos y 10 desaparecidos
Obama visitará zona del alud en estado de Washington
Cientos de personas atienden una velada de oración en homenaje a las vícitimas del alud en Oso, Washington.
Foto: Getty

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitará el próximo día 22 de abril la zona rural del estado de Washington (costa oeste) donde justo un mes antes un trágico corrimiento de tierras dejó al menos 35 muertos y 10 desaparecidos.

“El presidente se reunirá con las familias afectadas por el desastre, así como con los equipos de rescate”, señaló en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien precisó que los detalles de la visita se harán públicos en los próximos días.

Cuando Obama recorra la zona devastada se cumplirá un mes del trágico alud ocurrido el 22 de marzo que se llevó por delante casas y árboles y sepultó bajo el lodo un área rural cercana a Oso, un municipio de unos 200 habitantes situado 60 kilómetros al noroeste de Seattle, uno de los principales centros urbanos del país.

De los 35 fallecidos se han identificado 31 cadáveres, indicaron hoy las autoridades del condado en la rueda de prensa con la que cada noche desde hace más de dos semanas se informa del recuento de víctimas de la que ya se considera la peor catástrofe natural del estado de Washington en el último siglo y uno de los peores desprendimientos de tierra de la historia de EE.UU.

La avalancha de lodo que aplastó las viviendas de esa pequeña zona rural no pudo llegar en peor momento, ya que se produjo el sábado por la mañana, cuando la mayoría de los residentes estaban en sus hogares y no en el trabajo o en las escuelas, como habría ocurrido en un día laborable.

Desde el día del suceso, la cifra de desaparecidos, que llegó a incluir a 170 personas, ha ido descendiendo mientras que la de fallecidos confirmados ha aumentado hasta los 35 actuales.

En los días posteriores al derrumbe han salido a luz numerosos documentos, estudios geológicos y comunicaciones gubernamentales que muestran, según los medios locales, que tanto los habitantes de la zona como las autoridades conocían el riesgo de un deslizamiento de tierra.

Sólo la mitad de las 49 casas destrozadas estaban habitadas de manera permanente, puesto que la población de Oso es variable, uno de los factores que alimentaban en un principio las esperanzas de las autoridades en que la cifra de reportados como desaparecidos incluyera a personas que no estaban en la zona en el momento del suceso.

Más de 600 empleados públicos de las administraciones local, estatal y federal siguen buscando en la masa de fango, piedras, árboles y restos de edificaciones en que ha quedado convertida la zona después del alud, declarado como “gran catástrofe” la semana pasada por el Gobierno federal.