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Hay dramáticos casos pero poca ayuda legal, según activistas
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Albergues en Estados Unidos reciben a muchos niños que cruzaron solos la frontera con México, pero que proceden de Centroamérica.
Foto: Suministrada

Los Angeles

Aunque muchos de los niños centroamericanos que están llegando solos, con guías o coyotes, lograran eventualmente reunirse con familiares en Estados Unidos, existe un gran obstáculo para lograr el sueño de quedarse: falta de ayuda legal para navegar el complejo sistema migratorio estadounidense.

Tal y como lo ha manifestado el gobierno de Estados Unidos, todos estos menores son fichados a su llegada por CBP (Agencia de Protección de Fronteras y Aduanas) y se les coloca en un proceso de deportación, antes de ser referidos a las agencias que se encargan de reunirlos con sus familias en el resto del país o colocarlos bajo protección de una familia temporal.

Estos menores no son deportados de inmediato sino que tienen que pasar procesos individuales en tribunales que generalmente duran meses o más, pero aunque eso les da la oportunidad de estar aquí por un tiempo, muchos no tienen recursos para acceder a algunas de las opciones legales que les permitirían quedarse en el país.

Bryan Johnson es un abogado que tiene un bufete legal en Long Island, Nueva York. Su firma Amoachi y Jonnson, manejada por él y su esposa, está representando ahora a unos 150 casos de niños que vinieron solos, principalmente de El Salvador, ya que hay una gran población salvadoreña en la zona.

Johnson indicó que muchos niños, bien representados, podrían obtener un “Estatus especial para jóvenes inmigrante” o SIJS.

“Mientras más pobres son estos niños es más probable que califiquen para SIJS porque éste es un tipo de visa que el Congreso expandió en 2008 para niños abandonados o abusados por al menos uno de sus progenitores”, dijo Johnson. “Hasta ahora no he perdido ni un solo caso”.

Es más difícil, aunque no imposible, lograr un caso de asilo, dijo Elizabeth Kennedy, profesora de San Diego State University e investigadora sobre el tema. Kennedy está en El Salvador entrevistando a niños migrantes y lo ha hecho también en Honduras y Guatemala. Además se especializa en escribir testimonios para casos de asilo.

“Esto es un servicio muy caro. Yo lo hago gratis porque tengo becas para mi investigación y hago otras cosas, pero toma 20 horas de trabajo hacer estos reportes para casos de asilo con el que probar que hay un temor legítimo de volver al país”, dijo Kennedy. “Las cortes de inmigración además no están aceptando que las maras son organizaciones con repercusión internacional, lo cual hace más difícil probar los casos”