El ánimo racional

Visión empresarial

Con una interesante trayectoria, Matt Ridley es al mismo tiempo zoólogo, banquero, periodista y experto en temas evolutivos. Ridley es un autor que vale la pena conocer. En su obra, The Rational Optimist, nos invita a tener una visión positiva del mundo, de la capacidad humana y del comercio global.

De acuerdo con Ridley, la humanidad ha desarrollado una capacidad incomparable para resolver sus retos más apremiantes. No obstante, es curioso ver que en los últimos 200 años, los pesimistas han dominado la discusión sobre los temas globales más relevantes. Pero, desde Thomas Malthus, todos ellos fracasaron en sus pronósticos.

En contraste con las predicciones más pesimistas, la humanidad no se ha colapsado: en los últimos 1,000 años la esperanza de vida se incrementó significativamente, los índices de violencia disminuyeron y el ingreso promedio creció. Ridley considera que la explicación al éxito del Homo sapiens no es sólo el tamaño de su cerebro, ni su tecnología, ni el lenguaje sino la invención del comercio.

Gracias al comercio, la humanidad ha logrado desarrollar lo que Ridley llama una inteligencia colectiva en beneficio de todos. Gracias a esta singular invención, los cerebros individuales están conectados, con lo que el Homo sapiens ha sido capaz de crear una mente compartida creciente y multiplicar gradual pero interminablemente el conocimiento y la calidad de vida.

Los seres humanos empezaron a intercambiar bienes y al hacerlo el conocimiento se volvió acumulable, con lo que nació el concepto de progreso. Con el comercio, nació la división del trabajo, permitió la especialización, desarrollarla eficientemente e intercambiar los excedentes por otros bienes.La especialización impulsó la innovación, y esto a su vez permitió diversificar el consumo, y mientras más personas se incorporaron a este proceso, mayor fue el bienestar común.

No es casualidad entonces que las naciones más abiertas al comercio global son las que lograron mayor bienestar económico: el signo más claro de prosperidad es la especialización, entre individuos, regiones y países, y la especialización no logra sin intercambios.En contraste, las civilizaciones que han colapsado lo han hecho porque sus gobernantes burocratizaron, estatizaron y monopolizaron la producción y dificultaron el comercio. La lección histórica es clara.

Incluso en los tiempos modernos, todo país o región opuestos al comercio ha fracasado: Latinoamérica bajo la influencia intelectual de Raúl Prebisch cerró sus fronteras en los 60’s, y las consecuencias de esta política absurda las seguimos pagando. Lo mismo ocurrió en la China de Mao, y hoy Corea del Norte. Todos estos son ejemplos claros de políticas que sólo resultaron en estancamiento y desolación económica.

Ridley considera que el comercio y la inventiva humana serán capaces de resolver los más graves problemas que se ciernen sobre nosotros: la sequía, la hambruna, el sida, la diabetes, el cáncer e incluso el calentamiento global y para lograrlo debemos poner a trabajar lo mejor de nuestra creatividad. En este sentido, yo también me declaro un optimista racional.